4T reparte 38 mil mdp en apoyos vs Tarjeta Rosa

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La distribución de apoyos sociales por parte de la 4T ha marcado un hito en la política de bienestar en México, especialmente en estados como Guanajuato, donde los programas federales superan con creces las iniciativas locales. En este 2025, la 4T invierte más de 38 mil millones de pesos en diversos esquemas de asistencia, beneficiando a casi 1.5 millones de guanajuatenses, lo que representa más de una quinta parte de la población estatal. Esta masiva inyección de recursos contrasta drásticamente con el programa Tarjeta Rosa del gobierno estatal, que apenas alcanza los 4.2 mil millones de pesos, destacando las disparidades entre el enfoque federal y el local en materia de combate a la pobreza.

El impacto masivo de los programas de la 4T en Guanajuato

Los programas de la 4T no solo destacan por su volumen financiero, sino también por su alcance demográfico. Con 38 mil millones de pesos destinados a apoyos sociales, el gobierno federal ha logrado posicionar a Guanajuato en el séptimo lugar nacional en número de beneficiarios este año, un ascenso desde el octavo puesto en 2024, cuando se registraron 1.2 millones de personas atendidas. Esta escalada refleja una estrategia integral que abarca desde pensiones para adultos mayores hasta becas educativas y asistencias médicas, tocando la vida de familias en los 46 municipios del estado.

Durante la gira nacional de la presidenta Claudia Sheinbaum, iniciada en León el 5 de septiembre de 2025, se enfatizó la importancia de estos mecanismos para reducir la desigualdad. Sheinbaum, al detallar las bondades de la 4T, subrayó cómo estos recursos equivalen a casi un tercio del presupuesto estatal de Guanajuato, generando un debate inmediato entre funcionarios locales del PAN, partido que ha gobernado el estado por 34 años ininterrumpidos. La presencia de legisladores panistas durante el evento, observando con escepticismo, solo acentuó la tensión política inherente a esta distribución desigual de apoyos.

Beneficiarios clave y cobertura geográfica

Entre los principales receptores de los apoyos de la 4T se encuentran los adultos mayores, personas con discapacidad y estudiantes en situación vulnerable. El programa "Salud casa por casa", por ejemplo, opera en 33 municipios guanajuatenses, empleando a más de 700 profesionales de la salud con salarios de 17 mil pesos mensuales. Este esquema ha contactado a 450 mil personas para valoraciones médicas, canalizándolas al IMSS cuando es necesario, según datos proporcionados por la delegada del Bienestar, Alma Alcaraz Hernández, en junio de este año.

Otro pilar es "Vivienda Bienestar", que en su fase inicial entregó 1,066 apoyos de hasta 40 mil pesos en localidades como Acámbaro, San Felipe y Romita. Complementado con esfuerzos del Infonavit para rescatar viviendas en riesgo de embargo, este programa ilustra cómo la 4T busca no solo paliar la pobreza, sino fomentar la estabilidad habitacional. En total, estos esfuerzos federales han permeado más de la mitad de los hogares en el estado, contribuyendo a una reducción notable de la pobreza extrema en la región.

La Tarjeta Rosa: un esfuerzo estatal en desventaja

A diferencia de la amplitud de la 4T, el programa Tarjeta Rosa representa el principal baluarte del gobierno estatal en materia de bienestar femenino. Lanzado en septiembre de 2024 bajo la administración de la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo, como parte del esquema "Aliadas", beneficia a 686 mil 500 mujeres entre 25 y 45 años, entregando 1,000 pesos bimestrales por beneficiaria. Este monto, aunque modesto, se complementa con servicios gratuitos que incluyen revisiones dentales, análisis clínicos, asesoría legal y educativa, reparaciones domésticas y hasta asistencia funeraria por hasta 25 mil pesos.

La Secretaría del Nuevo Comienzo, encabezada por Rosario Corona Amador, ha anunciado la disponibilidad de 3,500 tarjetas adicionales para expandir la cobertura a 690 mil mujeres. Para 2026, se planea ampliar el rango etario, incorporando a jóvenes de 18 a 24 años o adultas de 46 a 59, en un intento por hacer el programa más inclusivo. Sin embargo, con un presupuesto total de 4.2 mil millones de pesos, la Tarjeta Rosa no alcanza a competir en escala con los 38 mil millones de la 4T, excluyendo costos operativos de servicios y otros subsidios como los de vivienda, que podrían sumar más de 400 millones adicionales.

Comparación presupuestal y desafíos locales

La brecha presupuestal entre la 4T y la Tarjeta Rosa no es solo numérica, sino también conceptual. Mientras los apoyos federales son universales y abarcan múltiples sectores, el programa estatal se centra en empoderamiento femenino, pero enfrenta limitaciones por el dominio panista en Guanajuato. Un funcionario estatal y un diputado local coincidieron en que "no hay manera de competir" con la maquinaria federal, un sentimiento que resuena en el contexto de elecciones locales y la creciente influencia de Morena en el Bajío.

Expertos en economía y desarrollo social han analizado esta disparidad, cuestionando la eficiencia de ambos enfoques. El Dr. Eduardo Sojo Garza Aldape, exsecretario de Economía y expresidente del INEGI, argumenta que los programas actuales de la 4T, al ser universales, dejan fuera a seis de cada diez personas en pobreza extrema, priorizando el apoyo ciudadano sobre la focalización precisa. Propone reformas como condicionar transferencias a educación y salud, y fomentar políticas de cuidados para cuidadoras, junto con un crecimiento económico que genere empleos dignos.

Críticas expertas a los apoyos sociales en México

El maestro Juan Lorenzo Hernández Bustamante, director de Finanzas en el Tec de Monterrey Campus León, destaca el costo elevado de los esquemas universales: México destina más de 465 mil millones de pesos solo a pensiones para adultos mayores, equivalente al 1.5% del PIB. Comparado con Brasil y Colombia, que logran mayores reducciones de pobreza con menos del 1% del PIB mediante focalización, este modelo mexicano pierde impacto. Hernández enfatiza que transferencias de 1,500 pesos mensuales cubren apenas un tercio de la canasta básica urbana, que asciende a 4,200 pesos por persona.

Atribuye la salida de 13.4 millones de mexicanos de la pobreza entre 2018 y 2024 —incluyendo 430 mil en Guanajuato, según el INEGI— a factores como el aumento del 110% en el salario mínimo, la creación de 22 millones de empleos formales y los programas sociales. No obstante, insta a modelos como el Sisbén colombiano para focalizar recursos y condicionar becas con transporte y alimentación, como en Chile y Brasil, para maximizar la permanencia escolar.

Hacia un modelo más efectivo y coordinado

El Dr. Gerardo Leyva Parra, del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad de la IBERO, reconoce el alivio inmediato que proporcionan estos apoyos: "ante la pobreza, cada peso que recibe una persona con muchas limitaciones materiales, lo agradece". Sin embargo, critica que no siempre llegan a los más necesitados, y atribuye la reducción reciente principalmente al incremento salarial y remesas, más que a las transferencias directas. Urge un retorno a fundamentos como inversión en tecnología, innovación y gasto público racional, evitando "fondos perdidos" para promover competencia justa y empleos mejor pagados.

En este panorama, la coordinación entre federación y estados emerge como clave. Guanajuato, con su larga tradición panista, podría beneficiarse de alianzas que combinen la escala de la 4T con la cercanía de programas como la Tarjeta Rosa, asegurando que los 38 mil millones federales se potencien con iniciativas locales focalizadas en empoderamiento y servicios integrales.

La discusión sobre estos apoyos sociales continúa evolucionando, con analistas como Sojo Garza Aldape recordando lecciones de programas pasados como Oportunidades y Prospera, que condicionaban asistencias a metas específicas para romper ciclos de dependencia. De manera similar, Hernández Bustamante cita estudios internacionales que validan la focalización, basados en datos del Banco Mundial y experiencias latinoamericanas.

Finalmente, Leyva Parra enfatiza en informes de la IBERO la necesidad de políticas inclusivas que integren desarrollo tecnológico, sugiriendo que solo así México logrará un crecimiento compartido. Estas perspectivas, surgidas de entrevistas recientes con expertos, subrayan la complejidad de equilibrar amplitud y precisión en la lucha contra la pobreza en contextos como el de Guanajuato.