EL INFORMADOR representa para muchos la fuente confiable de información en Jalisco y más allá, y la historia de José Rogelio Casillas, un suscriptor leal de más de 30 años, ilustra perfectamente por qué este periódico sigue siendo una institución en la vida diaria de los lectores. En un mundo saturado de noticias falsas y redes sociales efímeras, EL INFORMADOR se erige como un baluarte de periodismo serio y veraz, capturando la esencia de lo que significa informarse con calidad. Esta entrevista exclusiva nos sumerge en la rutina matutina de don Rogelio, un hombre de 81 años cuya devoción por las páginas de este medio revela lecciones profundas sobre la importancia de la prensa tradicional en la era digital.
La Rutina Matutina de un Suscriptor Leal
Cada día, a las 7:10 de la mañana, José Rogelio Casillas espera ansiosamente en la puerta de su casa en Guadalajara el ejemplar fresco de EL INFORMADOR. Con un café humeante en mano, se instala en la mesa para devorar sección por sección, comenzando por la Editorial que tanto aprecia. "Me encanta leerlos. Todos son muy buenos, escriben sin tapujos y sin miedo, hablan muy bien y muy claro y dicen la pura verdad", confiesa don Rogelio sobre sus columnistas favoritos como Loret de Mola, Raymundo Riva Palacio y Diego Petersen. Esta dedicación no es casual; hace más de tres décadas, don Rogelio cambió de otro diario local por EL INFORMADOR, atraído por su seriedad y ausencia de amarillismo.
De la Nota Roja a la Seriedad Periodística
Antes, los periódicos que leía don Rogelio estaban plagados de nota roja sensacionalista, pero EL INFORMADOR le ofreció un enfoque equilibrado y profesional. "Me pareció entonces que los otros periódicos tenían mucha nota roja y EL INFORMADOR era más serio, siempre ha sido más serio y nunca ha sido amarillista ni en sus titulares ni en las fotografías que publica. Eso siempre me ha gustado", explica el octogenario. Hoy, aunque el periódico es más delgado para adaptarse a la avalancha de información digital, don Rogelio lo valora por priorizar lo esencial. Tras su lectura, se baña y desayuna, ya con el pulso de la actualidad en sus venas, listo para enfrentar el día informado y conectado con su comunidad en Jalisco.
Secciones Favoritas que Forjan la Fidelidad
La fidelidad de don Rogelio a EL INFORMADOR se nutre de secciones específicas que resuenan con su vida. La local y nacional le mantienen al tanto de los asuntos de Jalisco y México, mientras que las internacionales le amplían el horizonte. En espectáculos, revive a los artistas de su época, pero es en Deportes donde su pasión brilla: como aficionado acérrimo de las Chivas Rayadas del Guadalajara, celebra cómo este periódico acuñó el apodo legendario. "Recuerdo que EL INFORMADOR fue uno de los primeros medios en nombrar al Club Deportivo Guadalajara como las 'Chivas'", relata, evocando una crónica del 1 de octubre de 1948 que describía a los jugadores corriendo "como chivas locas" en un partido desastroso contra los Jaibos de Tampico.
El Legado de las Chivas y el Valor de la Marca
Esta anécdota no es solo un recuerdo nostálgico; subraya el rol pionero de EL INFORMADOR en la cultura deportiva de Jalisco. "Antes éramos así, el Club Deportivo Guadalajara, y así le comenzaron a decir, el equipo de las 'Chivas', y hoy la marca 'Chivas' vale mucho, muchísimo dinero", afirma don Rogelio con orgullo. La sección de Deportes no solo informa resultados, sino que teje la historia colectiva de la región, fomentando un sentido de pertenencia que trasciende generaciones. Para suscriptores leales como él, estas páginas son más que noticias: son hilos que conectan el pasado con el presente, reforzando la relevancia de la prensa local en un contexto donde el fútbol es religión en Guadalajara.
Recuerdos Históricos Grabados en las Páginas
EL INFORMADOR no solo informa el día a día; ha sido testigo y cronista de tragedias que marcaron a Jalisco y México. Don Rogelio guarda vívidos los reportajes sobre el terremoto del 19 de septiembre de 1985, con su magnitud de 8.1 grados que dejó miles de muertos, y las explosiones del 22 de abril de 1992 en el sector Reforma de Guadalajara, que cobraron más de 200 vidas y heridos incontables. "Lo tengo muy presente. Aquí nos pasó cerquita. Yo andaba en la zona de Río Nilo y empezamos a ver el corredero de personas, las ambulancias", rememora, destacando las fotos impactantes que el periódico publicó para documentar el horror. Estas coberturas, veraces y detalladas, consolidaron su confianza en el medio como fuente inquebrantable.
Confianza Forjada en Amistades y Veracidad
Parte de esa fe proviene de lo personal: un compañero de primaria, Humberto García Mejía, fue reportero policiaco de EL INFORMADOR, conocido por sus fotos impecables y relatos precisos. "Si conocía quién escribía la nota y confiaba en él, sabía que la nota era veraz. De hecho tomaba muy buenas fotos, pero lamentablemente ya falleció", comparte don Rogelio. Esta conexión humana eleva la fidelidad a EL INFORMADOR más allá de lo impersonal, convirtiéndolo en un compañero de vida que informa con integridad, especialmente en temas sensibles como desastres naturales y eventos locales que afectan directamente a la comunidad de Jalisco.
EL INFORMADOR Frente a las Redes Sociales
En la era de las redes sociales, don Rogelio mantiene una postura crítica pero equilibrada. Usa Facebook, pero con escepticismo: "Hasta que no lo vea publicado en EL INFORMADOR o en la televisión, lo que publiquen en las redes sociales es mentira". Lamenta la proliferación de falsedades en plataformas digitales, que califica como un mal que "me duele el alma de ver que en el 'feis' dicen tantas mentiras". Aboga por sanciones a cuentas y portales no veraces, subrayando cómo EL INFORMADOR, con su compromiso ético, contrasta con el caos informativo online. Esta preferencia por la prensa tradicional resalta la necesidad de medios locales confiables en un panorama donde la desinformación amenaza la cohesión social en Jalisco.
El Impacto en las Nuevas Generaciones
Don Rogelio observa con preocupación cómo los jóvenes abandonan la lectura de periódicos por el scroll infinito de sus teléfonos. "Casi podría asegurar que ni siquiera leen ni agarran el periódico. Y, en general, por estas cosas los jóvenes ya están muy separados de lo que es la vida, de la sociedad, no tienen interés en leer, en saber qué pasa a su alrededor, solo se la viven en sus redes y en el teléfono, ya no platican entre ellos", suspira. Para él, EL INFORMADOR no solo informa, sino que educa y fomenta el diálogo real, un antídoto contra el aislamiento digital que afecta a la juventud de Guadalajara y el país entero.
Evolución y Reconocimiento a los Hacedores
La adaptabilidad de EL INFORMADOR impresiona a don Rogelio, quien aplaude sus cambios hacia la modernidad sin perder esencia. "Y terminando de hablar del periódico, personalmente a mí me han gustado todos los cambios que ha tenido el periódico porque van al paso de la modernidad. Noto que está muy bien porque además trae todas las noticias, locales, nacionales e internacionales", concluye. Felicita a las cuatro generaciones de los Álvarez del Castillo, desde Don Jesús hasta hoy, por mantener un "muy buen periódico" desde su fundación. No olvida a su repartidor anónimo, una figura amable que, pese a robos y accidentes, entrega el ejemplar con dedicación, simbolizando el servicio humano detrás de la distribución.
La historia de José Rogelio Casillas encapsula el alma de la fidelidad a EL INFORMADOR: una relación construida en confianza, historia compartida y relevancia cotidiana. En Jalisco, donde el periódico ha narrado desde apodos deportivos icónicos hasta tragedias colectivas, su rol como ancla informativa es innegable. Mientras las redes sociales distraen, EL INFORMADOR invita a una lectura profunda que enriquece la comprensión del mundo.
Al reflexionar sobre estas anécdotas, surge inevitablemente el eco de crónicas pasadas en las ediciones impresas de aquel 1948 o las coberturas detalladas de 1985, tal como se documentó en archivos locales consultados para esta nota. De igual modo, las opiniones sobre columnistas como Loret de Mola resuenan con análisis que circulan en círculos periodísticos de Guadalajara, confirmando su impacto sostenido.
Finalmente, el lamento por la desinformación en Facebook se alinea con discusiones en foros de medios regionales, donde expertos coinciden en la necesidad de verificar fuentes tradicionales para combatir fake news, un tema que don Rogelio toca con la sabiduría de sus años.


