Crédito bancario en México experimentó una desaceleración en agosto de 2025, aunque mantiene un incremento anual positivo que refleja la resiliencia del sector financiero ante un entorno económico moderado. Según los datos más recientes del Banco de México, el saldo de la cartera vigente total alcanzó los 7.09 billones de pesos, con un crecimiento real anual del 4.7%, por debajo del 6.1% observado en julio. Esta tendencia en el crédito bancario subraya la importancia de monitorear los segmentos clave para entender el pulso de la economía nacional.
Desaceleración del crédito bancario: panorama general
El crédito bancario al sector privado ha sido un pilar fundamental para el crecimiento económico en México durante los últimos años. Sin embargo, en agosto de 2025, se evidenció una moderación en su expansión, influida por factores como la desaceleración en la actividad económica y un menor dinamismo en el empleo. A pesar de esto, el crédito bancario sigue mostrando un comportamiento positivo, lo que sugiere que el sistema financiero continúa apoyando a hogares y empresas en un contexto de incertidumbre global.
Factores que impulsan la desaceleración
Entre los principales drivers de esta desaceleración en el crédito bancario se encuentran la inflación controlada pero persistente y las tasas de interés que, aunque estables, limitan el apetito por el endeudamiento. Además, el crecimiento del Producto Interno Bruto proyectado en 0.2% para 2025 por analistas del sector financiero añade presión a la demanda de préstamos. No obstante, el crédito bancario mantiene su rol esencial en la financiación de proyectos productivos y el consumo interno.
Es importante destacar que esta desaceleración no es uniforme. Mientras algunos segmentos experimentan contracciones relativas, otros resisten con vigor, lo que equilibra el panorama general del crédito bancario en el país.
Segmento de consumo: el más dinámico en 2025
El portafolio de consumo dentro del crédito bancario registró el mejor desempeño en agosto de 2025, con un incremento anual real del 9.3%, ligeramente inferior al 9.8% de julio. Este saldo superó los 1.79 billones de pesos, impulsado por la demanda sostenida de bienes y servicios esenciales. El crédito bancario en este rubro demuestra la confianza de los consumidores mexicanos en su capacidad de pago, a pesar de los retos macroeconómicos.
Tarjetas de crédito y préstamos personales
Las tarjetas de crédito, un componente clave del crédito bancario, crecieron un 8.3% anual en agosto, comparado con el 8.6% del mes anterior. Este crecimiento en el crédito bancario vía plásticos refleja un uso moderado pero constante para compras cotidianas. Por su parte, los créditos personales aumentaron un 9.6%, evidenciando la preferencia por opciones flexibles en el crédito bancario para cubrir necesidades imprevistas.
Los créditos de nómina, por otro lado, mostraron un avance del 4.4%, un leve repunte desde el 4.2% de julio, lo que indica estabilidad en el crédito bancario ligado al empleo formal. Estos datos subrayan cómo el crédito bancario en consumo se adapta a las dinámicas laborales del mercado mexicano.
Créditos para bienes duraderos y automotriz
En el ámbito de bienes de consumo duradero, el crédito bancario creció un robusto 17.6% anual, aunque con una desaceleración desde el 18.7% de julio. El segmento automotriz destaca con un 18.9%, atrayendo inversión gracias a incentivos fiscales y la recuperación post-pandemia. Este vigor en el crédito bancario para vehículos ilustra el potencial de la industria manufacturera en México como motor de crecimiento.
La distribución natural de estos incrementos en el crédito bancario resalta la diversidad de necesidades en el consumo, desde lo esencial hasta lo aspiracional, contribuyendo a la estabilidad económica general.
Crédito a empresas: mayor desaceleración observada
El crédito bancario dirigido a empresas y personas físicas con actividad empresarial totalizó 3.68 billones de pesos en agosto de 2025, con un crecimiento real anual del 4.3%, una caída significativa desde el 6.4% de julio. Esta desaceleración en el crédito bancario corporativo se atribuye a la cautela de las firmas ante proyecciones de bajo crecimiento económico y volatilidad en los mercados internacionales.
Impacto en intermediarios financieros
Adicionalmente, el crédito bancario a intermediarios financieros no bancarios contrajo un 8.9% anual, con un saldo de 147,400 millones de pesos. Esta contracción en el crédito bancario refleja una reorientación de recursos hacia canales más directos, posiblemente influida por regulaciones más estrictas en el ecosistema fintech.
A pesar de estos retos, el crédito bancario a empresas sigue siendo vital para la expansión de la capacidad productiva en sectores como la manufactura y los servicios, donde México busca posicionarse competitivamente.
Vivienda: resiliencia en el crédito bancario
El crédito a la vivienda, con un saldo de 1.46 billones de pesos, creció un 2.0% anual en agosto de 2025, un ligero descenso desde el 2.2% de julio. Este segmento del crédito bancario ha demostrado una notable resiliencia, incluso durante la pandemia, gracias a programas gubernamentales y tasas hipotecarias atractivas. El crédito bancario en vivienda continúa fomentando la accesibilidad a la propiedad en un mercado urbano en expansión.
Factores como el aumento en la urbanización y la demanda de espacios habitacionales sostenibles impulsan este crecimiento moderado en el crédito bancario, posicionándolo como un indicador de estabilidad social.
Proyecciones y expectativas para el crédito bancario
La Asociación de Bancos de México (ABM) anticipa que el crédito bancario mantendrá su trayectoria ascendente en 2025, con un crecimiento real estimado del 4.6% y nominal del 8.8%, alineado con un PIB de 0.2%. Emilio Romano, presidente de la ABM, enfatiza que el crédito bancario crece casi a doble dígito, beneficiando a empresas y hogares en un entorno de recuperación gradual.
Moderación en el desempeño futuro
Por su parte, el Reporte Mensual de Banca de BBVA México prevé una moderación en el crecimiento del crédito bancario, influida por salarios estancados, menor empleo y desaceleración económica. Esta perspectiva en el crédito bancario sugiere la necesidad de políticas que estimulen la demanda interna sin comprometer la sostenibilidad fiscal.
En el mediano plazo, el crédito bancario podría beneficiarse de reformas en el marco regulatorio que fomenten la inclusión financiera, ampliando el acceso a préstamos para pymes y sectores vulnerables.
Morosidad baja pese a la desaceleración
La morosidad en el sistema bancario se mantuvo en niveles bajos, con un Índice de Morosidad (IMOR) del 2.13% en julio de 2025, un leve aumento desde el 2.01% del año anterior, según la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. Esta estabilidad en el crédito bancario indica una gestión prudente del riesgo por parte de las instituciones financieras.
El bajo nivel de morosidad en el crédito bancario refuerza la solidez del sector, permitiendo una mayor confianza para futuras expansiones en préstamos productivos.
En resumen, aunque la desaceleración en agosto marca un punto de inflexión, el crédito bancario en México conserva un impulso positivo que podría traducirse en mayor inversión si se abordan los desafíos estructurales. Analistas coinciden en que el monitoreo continuo de indicadores como el empleo y la inflación será clave para revertir esta tendencia moderada.
Informes recientes del Banco de México detallan estas variaciones mensuales, ofreciendo una visión clara de cómo el crédito bancario se alinea con la realidad económica. De igual modo, proyecciones de la Asociación de Bancos de México aportan optimismo fundamentado en datos históricos de recuperación post-crisis.
Expertos en finanzas, como aquellos consultados en reportes de BBVA México, subrayan la importancia de un enfoque equilibrado en la expansión del crédito bancario, evitando burbujas en segmentos sensibles como el consumo. Estas perspectivas, basadas en análisis rigurosos, guían las estrategias de las instituciones para los próximos trimestres.

