Salida de Encinas agrava retraso en planeación CDMX

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La salida de Alejandro Encinas de la Secretaría de Planeación, Ordenamiento Territorial y Coordinación Metropolitana ha generado una oleada de críticas en el Congreso de la Ciudad de México. Esta decisión, tomada en un momento crucial para el desarrollo urbano, amenaza con profundizar el atraso en los instrumentos clave de política pública. La Ciudad de México, con sus desafíos crecientes en vivienda, movilidad y recursos hídricos, no puede permitirse más demoras en su planeación estratégica.

Impacto inmediato de la salida de Encinas en la planeación urbana

La salida de Alejandro Encinas representa un golpe inesperado para los esfuerzos de ordenamiento territorial en la capital. Encinas, quien asumió el cargo en 2024 con la promesa de entregar el Plan General de Desarrollo y el Programa General de Ordenamiento Territorial para diciembre de 2025, deja un vacío que podría extender el retraso acumulado a más de cinco años. Esta ausencia no solo frena los avances recientes, sino que expone las vulnerabilidades de un sistema que ya arrastra nueve años sin herramientas de planeación actualizadas, según legisladores locales.

En el corazón de esta crisis se encuentra la falta de continuidad en las políticas públicas. La Secretaría, creada precisamente para abordar estos rezagos, ahora enfrenta una transición incierta. Diputados de diversos partidos han alertado que sin una figura de la experiencia de Encinas, los proyectos metropolitanos corren el riesgo de estancarse por completo. La planeación en CDMX no es un lujo, sino una necesidad imperiosa para una metrópoli que alberga a millones y aspira a eventos globales como el Mundial de fútbol.

Reacciones de los diputados locales ante el vacío directivo

Patricia Urriza, diputada de Movimiento Ciudadano, no ha escatimado en su preocupación por esta situación. En declaraciones recientes, Urriza enfatizó la urgencia de presionar por soluciones concretas, destacando que la persona interina al frente del Instituto de Planeación carece de las credenciales necesarias. "Vamos a necesitar mucho mayor presión y seriedad en las propuestas", afirmó, recordando que oportunidades como el Mundial del próximo año podrían desperdiciarse si no se actúa de inmediato.

Por su parte, Salomón Chertorivski, también de Movimiento Ciudadano y ex candidato a la Jefatura de Gobierno, pintó un panorama sombrío. Chertorivski señaló que la ausencia de instrumentos de planeación es la raíz de problemas crónicos como la escasez de vivienda asequible, la falta de un plan integral de agua a largo plazo y el colapso en la movilidad urbana. "Todo nace en la planeación y claro que preocupa", declaró, subrayando que la creación de la secretaría fue un paso adelante que ahora parece retroceder.

Ricardo Rubio, vicecoordinador de la bancada del PAN en el Congreso local, adoptó un tono de decepción contenida. Aunque felicitó a Encinas por su nuevo rol en la Organización de Estados Americanos (OEA), Rubio cuestionó las prioridades del gobierno capitalino. "La Ciudad no es prioridad", lamentó, y expresó dudas sobre la experiencia del posible sucesor designado por la Jefa de Gobierno. Esta salida de Encinas, según Rubio, envía un mensaje equivocado en un momento en que la planeación en CDMX demanda liderazgo firme.

Contexto histórico del retraso en el Programa de Planeación de CDMX

Para entender la magnitud de esta salida de Encinas, es esencial repasar el contexto de los retrasos en la planeación urbana de la Ciudad de México. Desde hace casi una década, la capital ha operado sin un Plan General de Desarrollo actualizado, lo que ha permitido que problemas estructurales se agraven sin una visión estratégica. La llegada de Encinas en 2024 generó expectativas: su trayectoria en temas de derechos humanos y administración pública sugería que podría acelerar los procesos estancados.

Sin embargo, la salida de Encinas revela tensiones internas en el gobierno local. La Secretaría de Planeación, Ordenamiento Territorial y Coordinación Metropolitana fue establecida para integrar esfuerzos dispersos y alinearlos con las metas del mandato actual. Pero con este cambio, el Programa General de Ordenamiento Territorial enfrenta un nuevo obstáculo. Expertos en urbanismo advierten que sin avances concretos, la expansión descontrolada de la mancha urbana podría intensificarse, afectando no solo a los residentes de la CDMX, sino a los municipios conurbados.

Desafíos específicos agravados por la transición

Uno de los sectores más vulnerables es la vivienda. La salida de Encinas complica la implementación de políticas que fomenten desarrollos sostenibles y accesibles. En una ciudad donde el déficit habitacional supera las 500 mil unidades, la falta de planeación integral significa que iniciativas aisladas no logran mitigar la especulación inmobiliaria ni la gentrificación en zonas como Iztapalapa o Gustavo A. Madero.

En materia de movilidad, el panorama es igualmente alarmante. La planeación en CDMX debe abordar la congestión vial que cuesta miles de millones en productividad perdida anualmente. Sin un programa actualizado, proyectos como la expansión del Metro o el Cablebús corren el riesgo de desconectarse de una visión metropolitana, dejando a los habitantes atrapados en un sistema ineficiente. La salida de Encinas, en este sentido, no es un mero relevo administrativo, sino un freno a la transformación que la capital necesita.

Los recursos hídricos representan otro frente crítico. La Ciudad de México enfrenta sequías recurrentes y una dependencia excesiva del acuífero local. Un plan de agua a largo plazo, que Encinas impulsaba, es vital para evitar colapsos futuros. Legisladores como Chertorivski han insistido en que estos nueve años de atraso son la causa de la precariedad actual, y la salida de Encinas podría extender esta crisis por años más.

Implicaciones futuras para el gobierno de la CDMX

Más allá de las reacciones inmediatas, la salida de Encinas plantea preguntas sobre la estabilidad del gabinete local. La Jefa de Gobierno deberá nombrar un reemplazo que no solo posea expertise en urbanismo, sino que pueda navegar las complejidades políticas del Congreso. En un entorno donde la oposición, como el PAN y Movimiento Ciudadano, exige accountability, cualquier tropiezo en la planeación en CDMX podría erosionar la confianza pública.

La coordinación metropolitana es otro pilar en juego. La Secretaría no solo planea para la CDMX, sino que debe alinear esfuerzos con el Estado de México y Hidalgo. La salida de Encinas podría deshilvanar estos lazos, complicando temas como el transporte interurbano o la gestión de residuos. En un año clave para eventos internacionales, esta incertidumbre es particularmente dañina.

Oportunidades perdidas y recomendaciones de expertos

El Mundial de fútbol, programado para el próximo año, representa una ventana única para la planeación en CDMX. Infraestructuras temporales, mejoras en conectividad y planes de contingencia podrían catalizar avances duraderos. Sin embargo, sin liderazgo claro post-salida de Encinas, estos beneficios podrían evaporarse, dejando a la ciudad mal preparada para el escrutinio global.

Expertos en políticas públicas recomiendan una auditoría inmediata de los avances en el Programa General de Ordenamiento Territorial. Además, sugieren involucrar a la sociedad civil en la transición para garantizar transparencia. La salida de Encinas, aunque lamentada, podría servir como catalizador para una reforma más profunda, si el gobierno responde con agilidad.

En las discusiones del Congreso, voces como la de Urriza han propuesto comisiones especiales para monitorear el progreso. Rubio, por su lado, aboga por perfiles con trayectoria probada en administración. Chertorivski, fiel a su estilo analítico, insiste en que la planeación no es opcional, sino el fundamento de cualquier gobernanza efectiva.

Esta situación subraya la fragilidad de las instituciones en un contexto de cambios rápidos. La salida de Encinas, vista desde la perspectiva de analistas cercanos al tema, refleja no solo un relevo personal, sino un síntoma de prioridades divididas en el ejecutivo local.

En conversaciones informales con fuentes del ámbito legislativo, se menciona que el impacto podría medirse en meses, dependiendo del nombramiento sucesorio. Por otro lado, reportes de medios especializados en urbanismo destacan que el retraso ya se reflejaba en datos preliminares del Instituto de Planeación.

Finalmente, observadores independientes han notado que la trayectoria de Encinas en organismos internacionales podría inspirar colaboraciones futuras, aunque por ahora, el foco está en mitigar los daños en la planeación en CDMX.