El apellido paterno ya no será el primero de forma obligada en Guanajuato, marcando un avance significativo hacia la igualdad de género en el registro civil de los recién nacidos. Esta reforma al Código Civil del Estado representa un cambio cultural y legal profundo, alineado con los principios constitucionales que rechazan prácticas discriminatorias arraigadas en tradiciones patriarcales. En un contexto donde la sociedad mexicana evoluciona rápidamente hacia la equidad, esta medida permite que los padres decidan libremente el orden de los apellidos de sus hijos, priorizando el interés superior del menor en caso de desacuerdos. La iniciativa, aprobada recientemente por la Comisión de Justicia del Congreso local, refleja el compromiso de las autoridades estatales con la no discriminación y el empoderamiento de las mujeres en el ámbito familiar.
Reforma al Código Civil: Un paso hacia la igualdad
La modificación propuesta al artículo 68 del Código Civil de Guanajuato surge como respuesta a décadas de normativas obsoletas que perpetuaban estereotipos de género. Históricamente, el orden de apellidos en México ha favorecido al progenitor masculino, una costumbre heredada del Código Civil de los años 60, cuando la visión patriarcal dominaba la legislación familiar. Sin embargo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ya había declarado inconstitucional esta obligación, al considerarla una forma de discriminación que refuerza roles secundarios para las mujeres. En Guanajuato, esta reforma al Código Civil no solo corrige esa anomalía, sino que introduce flexibilidad: los progenitores podrán acordar si el apellido paterno precede al materno o viceversa, fomentando un diálogo igualitario en el núcleo familiar.
Durante la sesión de la Comisión de Justicia, celebrada este miércoles, los legisladores analizaron tres iniciativas presentadas en legislaturas anteriores, dos de ellas impulsadas por diputados de Morena. La unanimidad en el respaldo a un dictamen unificado demuestra un consenso político transversal, más allá de afiliaciones partidistas. Esta aprobación preliminar significa que la reforma al Código Civil está a un paso de su ratificación en el Pleno del Congreso y su publicación en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado, lo que la haría efectiva de inmediato. El impacto se extenderá a todos los registros civiles en municipios como León, Guanajuato capital y Celaya, donde miles de nacimientos anuales se verán beneficiados por esta mayor autonomía parental.
El rol del juez en casos de desacuerdo sobre apellidos
En situaciones donde los padres no logren ponerse de acuerdo sobre el orden de los apellidos, la reforma al Código Civil establece un mecanismo claro: el juez del Registro Civil intervendrá para resolver, siempre guiado por el principio del interés superior del menor. Esta disposición protege a los niños de posibles conflictos prolongados, asegurando que el registro se complete sin demoras innecesarias. Expertos en derecho familiar destacan que esta intervención judicial no busca imponer un orden predeterminado, sino evaluar factores como el contexto cultural de la familia, la identidad del menor y la equidad entre progenitores. De esta manera, el apellido paterno deja de ser una imposición automática, abriendo la puerta a que el apellido materno ocupe el primer lugar si así lo deciden los padres o lo determina la autoridad competente.
Esta novedad en el orden de apellidos en Guanajuato se alinea con tendencias nacionales e internacionales. Países como España y algunos estados de Sudamérica ya permiten elecciones similares, lo que ha contribuido a una mayor visibilidad de linajes maternos en la sociedad. En México, avances similares en entidades como la Ciudad de México y Nuevo León han demostrado que tales cambios no alteran la filiación legal, sino que enriquecen la diversidad identitaria. Guillermo Aguirre, de la Secretaría de Derechos Humanos del Estado, enfatizó que "el orden de los apellidos no modifica la filiación", subrayando que la esencia de la herencia familiar permanece intacta, solo se libera de rigideces obsoletas.
Impacto social de la eliminación de la prioridad paterna
La eliminación de la prioridad del apellido paterno en Guanajuato trasciende el ámbito legal para influir en la percepción cultural de la paternidad y la maternidad. En una sociedad donde las mujeres han ganado terreno en todos los frentes —desde el laboral hasta el político—, esta reforma al Código Civil actúa como un símbolo de progreso. Ruth Tiscareño Agoitia, diputada local, lo expresó con claridad: "Mantener el estatus del varón es hoy inaceptable. Aprobar este decreto envía un mensaje político claro: los derechos de las mujeres y la igualdad sustantiva no son negociables". Sus palabras resuenan en un estado que, pese a sus desafíos en materia de violencia de género, busca posicionarse como referente en políticas inclusivas.
Desde una perspectiva más amplia, el nuevo orden de apellidos podría fomentar una mayor conciencia sobre la herencia cultural materna, que a menudo queda diluida en generaciones sucesivas. Imagínese el efecto en apellidos indígenas o regionales transmitidos por la línea femenina, que ahora tendrán igual oportunidad de prevalecer. Organizaciones de derechos humanos aplauden esta medida, viéndola como un complemento a la Convención Interamericana contra la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación, a la que México está suscrito. En Guanajuato, donde la diversidad étnica y cultural es rica, esta flexibilidad podría preservar identidades que de otro modo se perderían bajo la rigidez tradicional.
Beneficios para la identidad y la no discriminación
Otro aspecto clave de esta reforma al Código Civil es su contribución a la no discriminación en el ámbito educativo y social. Niños y niñas registrados con un orden de apellidos elegido por sus padres experimentarán una mayor armonía familiar desde el nacimiento, lo que impacta positivamente en su desarrollo emocional. Estudios sociológicos indican que prácticas igualitarias en la nomenclatura familiar reducen sesgos de género en la infancia, preparando a las nuevas generaciones para una sociedad más equitativa. En Guanajuato, esta iniciativa se suma a esfuerzos previos en materia de registro civil, como la digitalización de actas que facilita accesos inclusivos.
Además, el cambio en el orden de apellidos invita a reflexionar sobre la evolución legislativa en México. Hace apenas unas semanas, el magistrado Daniel Delgado recordó en una mesa de trabajo con diputados que la norma anterior provenía de una "cultura patriarcal" de los sesenta, cuando tales costumbres eran incuestionables. Hoy, con una idiosincrasia transformada por movimientos feministas y avances judiciales, el apellido paterno ya no será el primero de forma obligada en Guanajuato, abriendo un capítulo de modernidad. María Magdalena Acevedo Aguilar, de la Consejería Jurídica del Gobierno del Estado, reforzó este punto al afirmar que el sistema vigente "reitera una tradición discriminatoria que atenta contra el derecho a la igualdad".
La implementación práctica de esta reforma al Código Civil requerirá capacitación para registradores civiles en todo el estado, asegurando que los padres comprendan sus opciones al momento del nacimiento. En municipios rurales, donde las tradiciones persisten con mayor fuerza, campañas de sensibilización serán esenciales para que el nuevo orden de apellidos se adopte sin resistencias. No obstante, el respaldo unánime de la comisión legislativa sugiere un camino expedito hacia su consolidación.
En el panorama más amplio de la legislación familiar en México, esta medida de Guanajuato se erige como un modelo para otros estados. Mientras tanto, voces expertas continúan debatiendo sus ramificaciones, como el efecto en herencias y documentos oficiales. Fuentes cercanas al Congreso local, incluyendo análisis de la SCJN, indican que el enfoque en el bienestar infantil será el eje rector. Asimismo, reportes de medios estatales del 4 de septiembre destacan el avance inicial de la propuesta, consolidando su relevancia en el debate público. Finalmente, observadores de derechos humanos subrayan que, aunque el cambio es simbólico, contribuye a desmantelar estructuras desiguales de manera gradual y efectiva.


