Cuatro ataques a Tránsito en Celaya en un mes

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Los ataques contra elementos de Tránsito en Celaya han escalado la inseguridad en esta ciudad de Guanajuato, dejando un rastro de violencia que alarma a autoridades y ciudadanos por igual. En menos de un mes, cuatro incidentes armados han sacudido la corporación de Tránsito Municipal, resultando en tres asesinatos y un secuestro aún sin resolver, lo que pone en jaque las operaciones diarias y genera un clima de temor generalizado. Estas agresiones no solo resaltan la vulnerabilidad de los agentes viales, sino que también exponen posibles nexos con el crimen organizado en Celaya, una zona conocida por su historial de confrontaciones entre grupos delictivos. Las autoridades locales, lideradas por el alcalde Juan Miguel Ramírez Sánchez, han iniciado una investigación exhaustiva para desentrañar las hipótesis detrás de esta ola de violencia, mientras la Fiscalía General del Estado toma las riendas de las indagatorias formales.

La secuencia de estos ataques contra elementos de Tránsito en Celaya comenzó de manera abrupta y ha mantenido un ritmo implacable. Todo inició el martes 26 de agosto, cuando un comandante con 30 años de servicio en la corporación fue "levantado" —un término que evoca los métodos brutales del crimen organizado— al salir de su turno en la colonia Hacienda Natura. Hasta la fecha, su paradero sigue siendo un misterio, y su desaparición ha generado especulaciones sobre represalias internas o externas. Apenas tres días después, el viernes 29 de agosto, una mujer elemento de Tránsito, con 13 años de antigüedad y asignada como escolta de un agente privado de la libertad, fue ejecutada a balazos en la Avenida El Sauz mientras se dirigía a su lugar de trabajo. Este asesinato, perpetrado en pleno daylight, subraya la exposición constante de estos funcionarios a amenazas impredecibles.

Hipótesis bajo escrutinio en la ola de violencia

No pasó mucho tiempo para que la tensión escalara aún más. El jueves 18 de septiembre, el comandante José Inés Mejía Rangel, de 43 años y con 21 años de trayectoria en Tránsito, fue asesinado al abandonar su turno en la colonia Villa de los Arcos. Este incidente, que ocurrió en un barrio residencial aparentemente tranquilo, ha intensificado las sospechas de que los ataques contra elementos de Tránsito en Celaya no son aleatorios, sino parte de un patrón deliberado. Finalmente, la noche del martes 23 de septiembre, el comandante Efraín León Reyes, de aproximadamente 50 años y con tres décadas de servicio, junto a su hijo Emanuel de 29 años, fueron acribillados en la calle Vicente Suárez, en la colonia 19 de Abril de la comunidad Tenería del Santuario. Irónicamente, el comandante estaba en su día de descanso y se preparaba para ingresar a trabajar la mañana siguiente, lo que convierte este doble homicidio en un golpe especialmente cruel y personal.

Ante esta escalada de violencia, el alcalde Ramírez Sánchez ha sido tajante en su denuncia, señalando que se investigan múltiples hipótesis para explicar por qué los ataques contra elementos de Tránsito en Celaya se han concentrado en tan poco tiempo. Una de las líneas de indagatoria apunta directamente a prácticas corruptas al interior de la corporación: reportes indican que algunos agentes viales han estado solicitando cuotas o "mordidas" a ciudadanos y hasta a miembros de grupos delictivos, dinero que previamente se repartía entre mandos superiores de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y, en algunos casos, se filtraba hacia el crimen organizado como una especie de "pago de piso". Ahora, con cambios en la administración municipal, este flujo de recursos se ha interrumpido, lo que podría estar motivando retaliaciones directas contra los elementos involucrados. "Los propios tránsitos saben qué está pasando, pero no lo han denunciado", afirmó el alcalde durante una rueda de prensa, instando a la transparencia para evitar más derramamiento de sangre.

Otra hipótesis que gana fuerza es que estos ataques contra elementos de Tránsito en Celaya responden a las recientes acciones de seguridad pública implementadas por la corporación. Operativos viales más estrictos y colaboraciones con fuerzas estatales podrían haber irritado a facciones delictivas que operan en las calles de la ciudad, utilizando el tráfico y el control territorial como herramientas para sus actividades ilícitas. Ramírez Sánchez ha enfatizado que no se tolerarán estas conductas y ha convocado reuniones urgentes con comandantes y jefes de turno para mapear las amenazas. En una sesión celebrada el miércoles posterior al último ataque, se discutieron medidas preventivas, incluyendo la posibilidad de armar a los elementos de Tránsito —una práctica que se aplicó en administraciones pasadas con el Grupo Roble, integrado por ex Policías Federales—, pero condicionada a que los 200 agentes pasen rigurosos exámenes de Control y Confianza. El municipio se ha comprometido a financiar estos controles, un paso crucial para profesionalizar la fuerza y blindarla contra infiltraciones.

Medidas de protección y el rol del crimen organizado

El director de Tránsito y Policía Vial, Martín Filiberto García Medina, ha revelado que se indaga si las amenazas provienen de fuentes externas, como carteles rivales que disputan el control en Celaya, o de dinámicas internas corruptas que han permeado la corporación durante años. "No toda la corporación está bajo ataque, pero estos incidentes nos obligan a revisar todo", comentó García Medina, destacando que se pide a los elementos reportar cualquier intimidación de inmediato. Por su parte, el director de Policía, Bernardo Rafael Cajero Reyes, ha moderado el pánico al afirmar que los cuatro ataques contra elementos de Tránsito en Celaya podrían ser hechos aislados, aunque la Fiscalía General del Estado es la encargada de conectar los puntos y determinar si hay un hilo conductor ligado al crimen organizado.

Esta situación no es aislada en el contexto de Guanajuato, donde Celaya ha sido epicentro de una guerra entre grupos como el Cártel Santa Rosa de Lima y el Cártel Jalisco Nueva Generación, que han convertido las vialidades en escenarios de emboscadas y extorsiones. Los elementos de Tránsito, a menudo los primeros en interactuar con vehículos sospechosos o checkpoints improvisados por delincuentes, se han convertido en blancos fáciles. El alcalde ha hecho un llamado directo a los grupos criminales: "Respeten sus códigos y no ataquen a inocentes", una declaración que resuena con el hartazgo de una población cansada de vivir bajo la sombra de la impunidad. Sin embargo, la realidad es cruda: estos ataques no solo merman la moral de la corporación, sino que afectan la movilidad diaria de miles de celayenses, incrementando el caos en una ciudad ya saturada por el miedo.

Para contrarrestar esta vulnerabilidad, se planean ajustes estructurales en la dirección de Tránsito, como la rotación de turnos para evitar patrones predecibles y la integración de tecnología de vigilancia en puntos críticos. Además, se evalúa la colaboración con la Guardia Nacional para patrullajes conjuntos, una medida que podría disuadir futuras agresiones. No obstante, el desafío radica en la confianza interna: Ramírez Sánchez ha advertido que cualquier elemento que solicite o reciba dinero se expone a riesgos letales, y ha prometido mano dura contra la corrupción que alimenta este ciclo vicioso.

En las últimas semanas, reportes de medios locales como el Periódico Correo han documentado cómo estas investigaciones avanzan con cautela, incorporando testimonios de testigos oculares que describen escenas de pánico en las colonias afectadas. Fuentes cercanas a la Secretaría de Seguridad Ciudadana mencionan que, de manera discreta, se han revisado registros de operativos pasados para identificar posibles roces con el bajo mundo delictivo. Incluso, en conversaciones informales con elementos sobrevivientes, se ha filtrado que algunos ataques podrían estar vinculados a deudas no pagadas de cuotas antiguas, un detalle que la Fiscalía parece estar corroborando mediante análisis forenses en las escenas del crimen.

La ola de violencia en Celaya no amaina, y mientras las hipótesis se perfilan, la ciudadanía demanda respuestas concretas. Organizaciones civiles, según notas de prensa estatales, han exigido mayor protección para servidores públicos expuestos, recordando que la seguridad vial es pilar de la convivencia urbana. Así, estos ataques contra elementos de Tránsito en Celaya no solo son un alerta roja para el municipio, sino un recordatorio de que la paz en Guanajuato pende de un hilo frágil, tejido con coraje y determinación de quienes velan por el orden en medio del caos.