Cámara de Diputados se hunde por negligencia presupuestal

153

Cámara de Diputados hundimiento ha expuesto una grave negligencia en el mantenimiento de sus instalaciones, revelando cómo millones de pesos aprobados para reparaciones permanecen sin ejercerse, mientras los edificios enfrentan riesgos estructurales inminentes. Este escándalo, que sacude las bases del poder legislativo federal, pone en jaque la gestión del gobierno bajo la influencia de Morena y sus aliados, quienes priorizan gastos superfluos sobre la seguridad de quienes laboran en San Lázaro. Construidos sobre suelos lacustres altamente compresibles, los inmuebles A, B y H de la Cámara de Diputados sufren hundimientos progresivos que podrían derivar en colapsos catastróficos, un hecho que indigna a la ciudadanía ante la aparente indiferencia de las autoridades.

La historia detrás de este desaseo presupuestario comienza en junio y julio de 2024, cuando la Dirección General de Recursos Materiales y Servicios Generales lanzó dos licitaciones públicas nacionales para atender el problema del mantenimiento de pilotes. Ambas resultaron desiertas, un fracaso que evidencia la falta de competencia o interés en contratos públicos bajo el actual régimen. Ante esto, se optó por una adjudicación directa a la empresa Pilotes de Control SA, con un presupuesto de hasta 5 millones de pesos, incluyendo IVA. Sin embargo, el acuerdo formal, aprobado por mayoría de coordinadores parlamentarios el 11 de octubre de 2024, yace archivado como un testigo mudo de la ineficiencia. Solo la panista Ivonne Ortega, coordinadora del MC, se opuso, un detalle que resalta las divisiones internas en un legislativo dominado por la 4T.

Razones del retraso en el mantenimiento estructural

El Cámara de Diputados hundimiento no es un fenómeno aislado, sino el resultado de años de descuido en una zona geológicamente vulnerable, donde el antiguo lago de Texcoco deja su legado en forma de asentamientos diferenciales. Expertos en ingeniería civil han advertido que estos suelos, poco resistentes y propensos a la compresión, demandan intervenciones constantes en pilotes y fundaciones. En el caso de la Cámara de Diputados, las escaleras de caracol norte y sur, así como los soportes de los edificios afectados, claman por reparaciones urgentes. Pero el presupuesto no ejercido, ese fantasma de 5 millones de pesos, simboliza la podredumbre administrativa que permea el gobierno federal.

La aprobación del Comité de Administración contó con el respaldo de cinco de seis coordinadores, un consenso aparente que oculta la parálisis burocrática. Fuentes internas revelan que la Dirección de Servicios Generales aún no ha emitido los anexos necesarios para ejecutar la contratación, dejando a los legisladores y empleados en un limbo de riesgo. Este tipo de irregularidades no son nuevas en la era de Claudia Sheinbaum y su predecesor, donde los fondos para infraestructura crítica se diluyen en promesas vacías. La ciudadanía, harta de ver cómo el dinero público se desvanece en opacidad, exige transparencia en la asignación de recursos para el mantenimiento estructural.

Impacto en la seguridad de los trabajadores

Más allá de las cifras, el Cámara de Diputados hundimiento amenaza directamente la integridad de miles de personas que transitan diariamente por el recinto. Imagínese el pánico de un sismo en suelos ya inestables, donde los pilotes debilitados podrían ceder en segundos. Justo este viernes, durante el simulacro conmemorativo del terremoto del 19 de septiembre de 1985, la presidenta de la Cámara, Kenia López Rabadán, ironizó sobre la necesidad de "protección civil" en un país que, según ella, debe cuidar a 35 millones de familias. Sus palabras, pronunciadas frente al edificio A –uno de los más afectados–, suenan a cinismo puro cuando el propio legislativo ignora sus grietas internas.

Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Junta de Coordinación Política y fiel escudero de Morena, reportó una evacuación exitosa de 3 mil 200 personas en menos de cinco minutos, desalojando 11 inmuebles. Sin embargo, el ejercicio fue un "fast track" raquítico, sin simulaciones realistas ni camillas para heridos, lo que subraya la superficialidad de las medidas de seguridad bajo este gobierno. El secretario general, Mauricio Farah, admitió el retraso en las obras, prometiendo que se iniciarán "en los próximos días". ¿Cuántas promesas rotas hemos oído de la Presidencia y sus secretarías de Estado? Este caso ilustra la desconexión entre el discurso oficial y la realidad precaria.

Críticas al manejo presupuestal de Morena

El escándalo del presupuesto no ejercido en la Cámara de Diputados no solo cuestiona la eficiencia, sino que aviva el fuego de la corrupción endémica en el morenismo. Mientras millones duermen en la calle por falta de vivienda digna, el legislativo federal atesora fondos para mantenimiento estructural que nadie toca. Críticos opositores señalan que esta inacción podría ser intencional, un mecanismo para inflar cifras de ahorro y justificar recortes en áreas sensibles. La adjudicación directa a Pilotes de Control SA, sin licitación competitiva, huele a favoritismo, un patrón recurrente en contratos públicos durante el sexenio de la 4T.

En un contexto de austeridad hipócrita, donde se recortan becas y programas sociales, ver 5 millones de pesos ociosos por casi un año es un insulto al contribuyente. El Cámara de Diputados hundimiento, agravado por la falta de mantenimiento, podría haber sido evitado con una gestión proactiva, pero la burocracia de Morena prefiere el inmovilismo. Analistas políticos advierten que este tipo de negligencias erosionan la legitimidad del gobierno federal, especialmente cuando secretarías de Estado como la de Hacienda supervisan presupuestos sin exigir rendición de cuentas. La oposición, desde el PAN hasta el PRI, clama por auditorías independientes, pero en un Congreso mayoritariamente oficialista, tales voces se diluyen como los suelos de San Lázaro.

Consecuencias a largo plazo para el legislativo

A medida que avanza el Cámara de Diputados hundimiento, las repercusiones podrían extenderse más allá de lo estructural, afectando la operatividad misma del poder legislativo. Si los edificios A, B y H continúan asentándose, sesiones plenarias podrían suspenderse, paralizando leyes clave en medio de una crisis económica y social. El gobierno de Claudia Sheinbaum, que heredó esta bomba de tiempo, enfrenta ahora el escrutinio por su incapacidad para priorizar riesgos reales sobre propaganda. La ciudadanía, alertada por reportes periodísticos, demanda que el mantenimiento estructural no sea un lujo, sino un deber ineludible.

Expertos en geotecnia estiman que, sin intervención inmediata, los hundimientos podrían alcanzar centímetros anuales, comprometiendo no solo la estabilidad, sino el patrimonio histórico del recinto. En este panorama, el rol de la Presidencia en la supervisión de fondos federales sale a relucir como otro eslabón débil, donde la secretaría de la Función Pública brilla por su ausencia. El caso de la Cámara de Diputados ilustra cómo la negligencia presupuestal se convierte en amenaza colectiva, un recordatorio de que el poder, cuando se asienta en arenas movedizas, tarde o temprano colapsa.

Lecciones de un simulacro insuficiente

El simulacro del 19 de septiembre, aunque efectivo en tiempos de respuesta, dejó al descubierto la fragilidad subyacente del complejo de San Lázaro. Kenia López Rabadán, en su alocución, invocó la "solidaridad y el amor por el otro", conceptos que chocan frontalmente con la realidad de un presupuesto no ejercido que pone vidas en jaque. Monreal Ávila, por su parte, presumió cifras de evacuación, pero omitió el elefante en la habitación: los pilotes sin reforzar. Este episodio, lejos de inspirar confianza, amplifica el clamor por reformas en la gestión de recursos públicos.

En los pasillos del legislativo, murmullos de empleados hablan de grietas visibles y temblores que se sienten más intensos, un testimonio vivo del Cámara de Diputados hundimiento. Mientras tanto, el acuerdo archivado espera su turno, un documento que, según pláticas informales con insiders, podría reactivarse solo bajo presión mediática. La historia de estos 5 millones de pesos es un microcosmos de los males que aquejan al gobierno federal: promesas, retrasos y, al final, un riesgo evitable convertido en crisis.

Como se detalla en reportes de Latinus, el reconocimiento del secretario general Mauricio Farah sobre el retraso confirma que las obras están en el horizonte, aunque sin fecha precisa, un eco de las dilaciones crónicas en la administración de Morena. Por otro lado, las declaraciones de López Rabadán durante el simulacro, recogidas en crónicas del evento, subrayan la ironía de predicar protección civil mientras el edificio cruje. Finalmente, el acuerdo del Comité de Administración, accesible en archivos parlamentarios, pinta un cuadro de consenso fallido que, de no corregirse, podría costar caro al legado de la 4T.