México cae al puesto 58 en innovación global

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México en innovación global experimenta un retroceso significativo, descendiendo dos posiciones hasta el puesto 58 en el Índice Global de Innovación 2025, según el informe anual de la Organización Mundial de la Protección Intelectual (OMPI). Este bajón refleja desafíos persistentes en la región latinoamericana, donde casi todas las economías han perdido terreno, salvo Chile, que se consolida como el líder indiscutible. El informe, presentado este miércoles, subraya la urgencia de fortalecer los lazos entre insumos y productos innovadores, mejorar los marcos institucionales y garantizar un financiamiento más accesible para impulsar el desarrollo tecnológico y económico en países como México.

En un panorama donde la innovación se erige como pilar fundamental para la competitividad mundial, México en innovación global enfrenta obstáculos que van más allá de las cifras: una brecha creciente entre inversión y resultados tangibles. El Índice Global de Innovación evalúa a 140 naciones basándose en más de 80 indicadores, desde patentes y publicaciones científicas hasta calidad educativa y acceso a capital de riesgo. Para México, este puesto 58 representa no solo un desliz temporal, sino una señal de alerta sobre la necesidad de políticas más audaces en ciencia y tecnología. Mientras el mundo acelera su transformación digital, el país se estanca, con un crecimiento en investigación y desarrollo (I+D) que apenas roza el 2.9% global, por debajo de los promedios históricos.

Chile, el faro de la innovación en Latinoamérica

Chile emerge como el gran vencedor regional en esta edición del índice, escalando una posición hasta el puesto 51 y desbancando a Brasil, que había ostentado el liderazgo latinoamericano en 2024. Esta ascensión no es casualidad; se sustenta en fortalezas como la alta matriculación en educación superior y una capitalización bursátil robusta, que fomentan un ecosistema emprendedor vibrante. En contraste con el estancamiento de México en innovación global, Chile demuestra que con inversiones focalizadas en talento humano y mercados financieros, es posible revertir tendencias negativas.

La OMPI resalta cómo Chile ha tejido redes colaborativas entre universidades, empresas y gobierno, generando un flujo constante de ideas que se traducen en patentes y startups exitosas. Este modelo podría servir de inspiración para México, donde el sector privado invierte en I+D a un ritmo anémico, apenas el 1% de crecimiento en 2024, afectado por la inflación y la incertidumbre económica. Mientras tanto, Brasil, ahora en el puesto 52, mantiene solidez en producción innovadora y gasto educativo, pero sufre por debilidades en institucionalidad, un factor que también lastra a México en innovación global.

Factores clave del descenso mexicano

El retroceso de México en el ranking se atribuye a varios elementos estructurales. Primero, la debilidad en entornos institucionales: corrupción, burocracia y falta de protección a la propiedad intelectual desalientan a inversores y creadores. Segundo, el acceso limitado a financiamiento para startups, con un capital de riesgo que representa solo una fracción de lo que se ve en líderes como Estados Unidos o China. Tercero, una brecha educativa que deja a gran parte de la población sin habilidades digitales avanzadas, esencial en la era de la inteligencia artificial y la biotecnología.

A pesar de estos desafíos, México en innovación global no está exento de logros. El país se posiciona entre los 20 primeros a nivel mundial en comercio y fabricación de alta tecnología, impulsado por industrias como la automotriz y la electrónica en estados como Baja California y Jalisco. Estos clusters regionales generan exportaciones innovadoras que superan los 100 mil millones de dólares anuales, demostrando que con políticas focalizadas, el potencial es inmenso. Sin embargo, para escalar posiciones, se requiere un compromiso mayor del gobierno federal en presupuestos para ciencia y tecnología, que actualmente rondan el 0.3% del PIB, muy por debajo del 2.4% promedio de la OCDE.

Comparativa regional: Un continente rezagado

En el contexto latinoamericano, el panorama es desolador: Uruguay cae seis puestos al 68, Colombia al 71, Costa Rica al 72, Argentina al 77 y Perú al 80. Bolivia sufre el golpe más duro, descendiendo 11 lugares hasta el 111, mientras Nicaragua (130) y Venezuela (136) languidecen en el fondo de la tabla. Esta tendencia colectiva en México en innovación global y sus vecinos apunta a problemas sistémicos, como la desigualdad y la inestabilidad política, que erosionan la confianza en el ecosistema innovador.

La OMPI enfatiza que la región debe priorizar la colaboración internacional para cerrar la brecha. Países de ingresos medios-bajos, como India (puesto 38) o Vietnam (44), superan a varios latinoamericanos gracias a reformas en educación y atracción de inversión extranjera. México podría emular a Turquía (43), que ha potenciado su sector de software y biotecnología mediante incentivos fiscales. En este sentido, la innovación no es un lujo, sino una necesidad para diversificar economías dependientes de commodities y enfrentar el cambio climático con soluciones locales, como energías renovables.

Tendencias globales que impactan a México

A escala mundial, Suiza reafirma su dominio en el primer lugar, seguida por Suecia y Estados Unidos, que brilla en unicornios tecnológicos y software. China, en décimo, ilustra cómo las economías emergentes pueden liderar si invierten en I+D a gran escala. Para México en innovación global, estas tendencias implican una oportunidad: aliarse con potencias asiáticas en cadenas de suministro de semiconductores podría elevar su perfil en fabricación avanzada.

El informe advierte de un enfriamiento en el motor innovador: el gasto global en I+D se ralentizó al 2.9% en 2024, el más bajo desde 2010, y podría caer al 2.3% este año. Las empresas privadas, motor clave, solo crecieron un 1%, golpeadas por la inflación post-pandemia. Daren Tang, director de la OMPI, urge un "compromiso financiero sostenido" en etapas tempranas de la innovación, un llamado que resuena en México, donde el venture capital se concentra en pocas ciudades como la capital.

En los últimos años, México ha visto brotes de creatividad en hubs como Guadalajara, conocido como el "Silicon Valley mexicano", donde empresas de drones y ciberseguridad atraen talento global. Sin embargo, para que México en innovación global supere el puesto 58, se necesitan reformas que incentiven la movilidad de científicos y la digitalización de la industria. La OMPI, en su análisis detallado, sugiere que potenciar el comercio de alta tecnología —donde México ya excelsa— podría ser el catalizador para un rebote en 2026.

Expertos consultados en reportes de la ONU coinciden en que la clave radica en alianzas público-privadas, como las que han impulsado a Chile en educación superior. De manera similar, observatorios regionales destacan que el bajo rendimiento en patentes per cápita en Latinoamérica, incluyendo México, se mitiga con programas de mentoría internacional. Finalmente, datos de la OCDE refuerzan que invertir en brechas de género en STEM podría duplicar la fuerza innovadora en el país, allanando el camino para un ascenso sostenido en futuros índices.