Romería 2025: Danzantes sin diálogo con Arzobispado

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Romería 2025 genera controversia en Guadalajara por el cambio de ruta propuesto, donde los danzantes han manifestado su descontento ante la falta de consulta por parte del Arzobispado. Esta tradición anual, que moviliza a miles de fieles en honor a la Virgen de Zapopan, enfrenta tensiones entre las autoridades eclesiásticas y los grupos participantes que reclaman un recorrido más accesible. La romería 2025, prevista para noviembre, mantiene el trayecto actual establecido desde 2014, pese a las promesas de revisión una vez concluidas las obras del Tren Ligero. Los danzantes argumentan que la ruta por Ávila Camacho sería menos agotadora, con un kilómetro y medio menos de distancia, además de contar con baños públicos y comercios cercanos que facilitan el trayecto.

Antecedentes de la romería 2025 y el conflicto por la ruta

La romería 2025 representa no solo un acto de fe, sino un pilar cultural en Jalisco, donde la Virgen de Zapopan recorre las calles de Guadalajara hacia la Basílica en Zapopan. Este año, el debate sobre el cambio de ruta ha escalado con manifestaciones en la explanada de la Catedral Metropolitana. Los grupos de danzantes, vestidos con sus característicos trajes emplumados, se reunieron para exigir que se retome el camino por avenida Ávila Camacho, criticando la decisión del Arzobispado de mantener el recorrido actual por el andador 16 de Septiembre, Juárez, Vallarta, Américas y el Andador 20 de Noviembre.

Razones de los danzantes para el cambio de ruta

Los danzantes destacan que la ruta propuesta reduce el esfuerzo físico, especialmente para quienes cargan andas y participan en danzas durante horas. "Es menos pesada y más práctica", señalaron en su protesta, recordando que las obras del Tren Ligero concluyeron hace cinco años sin que se cumpliera la promesa de regresar a Ávila Camacho. Esta vía, que conecta Juárez con Federalismo hasta Ávila Camacho, ofrece mayor comodidad con servicios cercanos, lo que beneficiaría a los miles de peregrinos que acompañan la imagen. La romería 2025, con su carga simbólica, no debería ignorar estas necesidades logísticas, afirman, subrayando que la falta de consulta genera un sentimiento de exclusión entre los fieles.

El Arzobispado, por su parte, emitió un comunicado aclarando que no ha recibido acercamientos formales de los danzantes para discutir el tema. Según el documento, durante una visita de las alcaldesas Verónica Delgadillo García de Guadalajara y Juan José Frangie Saade de Zapopan al cardenal José Francisco Robles Ortega, un representante de los danzantes estuvo presente y aceptó respetar la decisión final del arzobispo. "Todos estuvieron de acuerdo en que el señor Arzobispo daría posteriormente una respuesta, apoyado en la consulta a los organismos de la Iglesia", se lee en el texto oficial. Esta postura resalta el proceso interno de la Iglesia, que prioriza la seguridad y la tradición sobre cambios improvisados.

Postura del Arzobispado en la romería 2025

El Arzobispado de Guadalajara enfatiza que la ruta actual ha sido validada por la Unidad de Protección Civil y Bomberos de Jalisco, así como por sus contrapartes municipales, sin objeciones reportadas. Mantener el trayecto evita riesgos en una procesión que atrae a cientos de miles de personas, argumentan. La romería 2025, como evento masivo, requiere coordinación precisa para prevenir congestiones y emergencias, especialmente en zonas céntricas como el andador 16 de Septiembre. El cardenal Robles Ortega, tras escuchar a las autoridades locales, optó por la continuidad, valorando las razones expuestas pero priorizando la logística eclesial.

Implicaciones del cambio de ruta para los fieles

Para los participantes, el cambio de ruta en la romería 2025 no es solo una cuestión práctica, sino un reclamo de inclusión. Los danzantes, que representan una herencia indígena y mestiza en la devoción zapopana, sienten que su voz no fue considerada en las reuniones iniciales. La propuesta de Ávila Camacho, respaldada por los alcaldes, busca modernizar el recorrido alineándolo con la realidad post-obras del Tren Ligero. Sin embargo, el Arzobispado insiste en que las manifestaciones públicas, aunque respetables, no sustituyen un diálogo estructurado. Esta tensión refleja desafíos más amplios en la organización de eventos religiosos en entornos urbanos crecientes, donde la tradición choca con la practicidad.

La historia de la romería 2025 se remonta a siglos atrás, pero su formato actual se adaptó en 2014 por las construcciones viales. Desde entonces, el trayecto ha generado quejas intermitentes, con promesas de revisión que no se materializaron. En este contexto, los danzantes ven en la edición 2025 una oportunidad para rectificar, proponiendo un camino que preserve el espíritu devocional sin sacrificar el bienestar. Expertos en patrimonio cultural de Jalisco señalan que estas discusiones fortalecen la tradición al hacerla más accesible, aunque el Arzobispado defiende la ruta como un símbolo de unidad en la fe.

Controversia y manifestaciones en Guadalajara

Las manifestaciones de los danzantes esta mañana en la Catedral Metropolitana capturaron la atención de la prensa local, con pancartas exigiendo transparencia en la toma de decisiones. "No fuimos consultados", fue el grito principal, dirigido al Arzobispado por omitir su perspectiva en el proceso. La romería 2025, que une a Guadalajara y Zapopan en un tapiz de oración y color, no debería dividirse por rutas, pero la falta de diálogo ha avivado el descontento. Las autoridades municipales apoyan el cambio, argumentando beneficios en flujo peatonal y seguridad, pero la decisión final recae en la Iglesia.

Rol de las autoridades locales en el debate

Verónica Delgadillo y Juan José Frangie, en su visita al cardenal, expusieron motivos viales y de comodidad, acompañados por ese representante de danzantes que, según el comunicado, avaló el respeto a la resolución eclesial. Esta dinámica revela un equilibrio delicado entre gobierno y religión en Jalisco, donde la Virgen de Zapopan trasciende lo espiritual para convertirse en emblema cívico. La romería 2025 podría servir de precedente para futuras ediciones, fomentando canales de comunicación más abiertos entre fieles y jerarcas.

En el panorama más amplio, la controversia por el cambio de ruta ilustra cómo tradiciones ancestrales se adaptan a contextos modernos. Los danzantes, guardianes de danzas prehispánicas, insisten en que Ávila Camacho honraría mejor su labor, reduciendo fatiga y permitiendo mayor participación. El Arzobispado, fiel a su rol pastoral, prioriza la cohesión, pero reconoce las formas de expresión pública como válidas. Mientras noviembre se acerca, la expectativa crece por si emerge un consenso que integre todas las voces.

La romería 2025, con su arraigo en la identidad jalisciense, invita a reflexionar sobre el diálogo en la fe comunitaria. Fuentes cercanas al Arzobispado mencionan que consultas internas con Protección Civil siguen abiertas, aunque sin cambios inminentes. Por otro lado, líderes de danzantes han platicado con reporteros locales sobre la promesa incumplida del 2014, recordando compromisos verbales de la Iglesia. En círculos municipales, se comenta que la visita de los alcaldes fue un intento genuino de mediación, pero limitada por la autonomía eclesial.

Este pulso entre tradición y adaptación enriquece la narrativa de la romería 2025, recordándonos que la devoción se nutre de escucha mutua. Mientras tanto, los preparativos continúan, con la esperanza de que el trayecto, sea cual sea, una a los tapatíos en su fe compartida.