Catean predios de líder sindical en Estado de México para desmantelar redes de extorsión y crimen organizado. Este sábado 13 de septiembre de 2025, autoridades federales irrumpieron en propiedades vinculadas a Guillermo Fragoso Báez, conocido como "El Jefe" o "El 1", quien encabeza la Unión de Sindicatos y Organizaciones Nacionales (Los USON) y el Sindicato Nacional 25 de Marzo. Los operativos, que dejaron al descubierto presuntos lazos con el narcotráfico y extorsiones generalizadas, se extendieron por varios municipios del Estado de México, generando un escándalo que pone en jaque las alianzas políticas de figuras cercanas al gobierno federal. En un contexto de inseguridad rampante, estos cateos revelan cómo supuestos líderes obreros se entretejen con el crimen organizado, alarmando a la ciudadanía que clama por justicia en medio de un sistema que parece proteger a los intocables.
Operativos federales desatan red de corrupción sindical
La mañana del 13 de septiembre, elementos de la Fiscalía General de la República (FGR), la Guardia Nacional, la Secretaría de Marina y el Ejército Mexicano coordinaron una serie de cateos en Santa María Chiconautla, un municipio en el corazón del Estado de México donde opera el Sindicato Nacional 25 de Marzo. El blanco principal fue un predio conocido como "El Corral", propiedad de la familia Fragoso, donde los agentes federales aseguraron tractocamiones, pipas de agua y hasta animales exóticos que sugerían un estilo de vida extravagante financiado por actividades ilícitas. Otro inmueble en la misma zona, perteneciente a Merced Guillermo Fragoso Estévez —padre de Guillermo Fragoso Báez y exdirector de Seguridad Pública de Ecatepec—, también fue allanado, exponiendo un posible nepotismo en las estructuras de poder local.
Estos cateos no fueron aislados; forman parte de una ofensiva más amplia contra el Cartel Nuevo Imperio, una organización criminal que ha sembrado terror en la región mediante cobros de piso y operaciones montachoques. Justo tres días antes, el 10 de septiembre, Alejandro Gilmare Mendoza, alias "El Choko", presunto jefe de plaza del cártel en Ecatepec, fue detenido junto con 12 cómplices en redadas simultáneas en Tultitlán, Nezahualcóyotl, Acolman y Ecatepec. En total, se aseguraron 72 inmuebles relacionados con despojos y extorsiones, un botín que ilustra la magnitud de la red. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) confirmó estos hechos a través de sus canales oficiales, subrayando que los sindicatos de Fragoso Báez servían de fachada para la venta ilegal de agua en pipas y el control territorial mediante amenazas.
Vínculos alarmantes entre sindicatos y narcotráfico
Lo que más impacta en este caso es la presunta alianza entre Guillermo Fragoso Báez y "El Choko". Fuentes de inteligencia federal indican que el líder sindical actuaba como prestanombre para el lavado de dinero del cártel, utilizando sus organizaciones para reclutar mano de obra barata y extorsionar a transportistas. Los USON, que se presentan como defensores de los trabajadores, han sido señalados por extorsiones sistemáticas en la zona industrial de Chiconautla, donde empresas locales pagan cuotas mensuales para evitar sabotajes. Este modus operandi no es nuevo en el Estado de México, pero la conexión con el Cartel Nuevo Imperio eleva la alerta: se trata de una facción emergente que disputa plazas con el CJNG y La Familia Michoacana, dejando un rastro de violencia que incluye decenas de ejecuciones en lo que va del año.
En redes sociales, Fragoso Báez no escatimaba en presumir sus lazos con el poder. Fotografías suyas posando junto a Azucena Cisneros, presidenta municipal de Ecatepec por Morena; Delfina Gómez, gobernadora del Estado de México; la ministra Loretta Ortiz; el ministro Giovanni Figueroa; César Cravioto, secretario de Gobierno de la Ciudad de México; e incluso la presidenta Claudia Sheinbaum, circulan ampliamente. Estas imágenes, que él mismo compartía con orgullo, ahora se convierten en evidencia de un entramado de impunidad que cuestiona la vigilancia de las autoridades federales. ¿Cómo un operador de extorsiones podía codearse con la élite política sin que nadie alzara la voz? El caso destapa grietas en el gobierno de Morena, donde la retórica anticorrupción choca con realidades de colusión.
Impacto en la seguridad del Estado de México
Los cateos de hoy no solo aseguraron bienes materiales, sino que golpean el corazón de una economía informal alimentada por el crimen. Las pipas de agua, por ejemplo, se vendían a precios exorbitantes en comunidades marginadas, un negocio que generaba millones mensuales para la red. Los tractocamiones, posiblemente usados en el tráfico de mercancía ilícita, y los animales exóticos —desde leones hasta serpientes— pintan un cuadro de opulencia que contrasta con la pobreza de los trabajadores que supuestamente representa Fragoso Báez. Expertos en seguridad estiman que estos sindicatos controlan hasta el 30% de las operaciones logísticas en la zona, imponiendo "derecho de piso" que asfixia a pequeños empresarios.
Colusión política: ¿Impunidad bajo el amparo del gobierno?
El tono de estos eventos no puede ser más crítico cuando se trata del gobierno federal y Morena. Mientras Claudia Sheinbaum encabeza una administración que promete "abrazos, no balazos", operativos como este revelan la persistencia de la violencia en estados gobernados por su partido. Delfina Gómez, como gobernadora, enfrenta ahora presiones para explicar cómo un exdirector de Seguridad Pública como el padre de Fragoso pudo acumular tal poder sin escrutinio. La vinculación con "El Choko" sugiere que el Cartel Nuevo Imperio operaba con luz verde, posiblemente gracias a infiltraciones en las policías municipales. Críticos opositores ya exigen auditorías a los fondos sindicales, argumentando que recursos públicos fluyeron hacia estas organizaciones bajo pretextos de "apoyo obrero".
En el panorama más amplio, estos cateos forman parte de una estrategia federal para recuperar control en el Valle de México, una zona estratégica por su proximidad a la capital. Sin embargo, la detención de "El Choko" y sus aliados no garantiza paz; al contrario, podría desatar represalias de facciones rivales, incrementando la inseguridad en colonias como San Cristóbal o La Guadalupana. La FGR ha prometido procesar a todos los involucrados por delitos como asociación delictuosa, lavado de dinero y extorsión, pero la historia judicial mexicana está plagada de casos que se diluyen en apelaciones eternas.
La sociedad civil en el Estado de México observa con escepticismo estos movimientos, recordando escándalos pasados donde líderes sindicales escaparon de la justicia gracias a influencias políticas. Mientras tanto, familias desplazadas por el despojo de inmuebles esperan reparación, en un ciclo de violencia que parece interminable bajo el actual régimen.
En reportes preliminares de la SSPC, se detalla cómo estos operativos se planearon tras meses de vigilancia, algo que coincide con filtraciones de inteligencia que circularon en círculos periodísticos locales. Por otro lado, declaraciones anónimas de testigos en Chiconautla describen escenas caóticas durante los allanamientos, con vecinos alertados por el estruendo de helicópteros. Finalmente, analistas consultados por medios independientes señalan que la conexión con figuras como Loretta Ortiz podría derivar en investigaciones más profundas, aunque por ahora todo queda en el terreno de la especulación.


