Las Muertas: Lugares de Guanajuato en la serie

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Las Muertas es una de las producciones más impactantes de Netflix que ha capturado la atención del público al revivir una historia real de crimen y explotación en México. Basada en la novela de Jorge Ibargüengoitia, esta serie dirigida por Luis Estrada explora los oscuros secretos de las hermanas González Valenzuela, conocidas como Las Poquianchis, y sus operaciones en burdeles clandestinos durante las décadas de 1940 y 1960. Lo que hace única a Las Muertas es su uso de locaciones auténticas en Guanajuato, que no solo sirven de fondo visual sino que añaden profundidad histórica y cultural a la narrativa. En este artículo, nos adentraremos en los lugares de Guanajuato donde se grabó Las Muertas, destacando cómo estos sitios emblemáticos contribuyen a la atmósfera de misterio y drama de la serie.

La producción de Las Muertas involucró a un equipo talentoso, con Alfonso Herrera y Joaquín Cosío en roles principales interpretando a las protagonistas. Mezcala Films, en colaboración con A&C, seleccionó cuidadosamente estos escenarios para capturar la esencia rural y colonial de la época. Además de los estudios de Churubusco en la Ciudad de México, las filmaciones en Guanajuato se centraron en municipios que evocan el pasado turbulento de México. Estas decisiones no solo enriquecen la estética de la serie, sino que también promueven el turismo cultural en la región, mostrando la belleza contrastante con la crudeza de la trama.

Lugares de filmación en Guanajuato para Las Muertas

Guanajuato, con su rica herencia histórica, se convirtió en un protagonista silencioso de Las Muertas. Los productores optaron por sitios que reflejan la vida cotidiana de la época representada, combinando arquitectura colonial con paisajes desérticos y pueblos mágicos. Entre los más destacados se encuentran San Miguel de Allende y Mineral de Pozos, que aportan un toque de autenticidad inigualable. Estos lugares no solo facilitaron las escenas clave, sino que también permitieron integrar a la comunidad local en la producción, mediante convocatorias abiertas para extras mayores de 18 años.

San Miguel de Allende: El encanto colonial en Las Muertas

San Miguel de Allende es uno de los destinos más icónicos de México, y su rol en Las Muertas resalta su arquitectura colonial preservada que data del siglo XVI. Este Pueblo Mágico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, fue elegido para filmar varias secuencias que requieren un ambiente urbano histórico. En la serie, las calles empedradas y las fachadas coloridas de San Miguel de Allende sirven como telón de fondo para escenas de intriga y movimiento social, contrastando con la violencia interna de la trama. La plaza principal, con su parroquia neogótica, y los alrededores de la zona centro capturan la vitalidad de la época, haciendo que el espectador sienta la opresión de los secretos ocultos en medio de tanta belleza.

Durante la producción de Las Muertas, el equipo utilizó locaciones como el Mercado de Artesanías y algunas haciendas cercanas para recrear los burdeles y encuentros clandestinos. La luz natural de Guanajuato, con sus atardeceres dorados, añade un matiz cinematográfico que eleva las actuaciones. San Miguel de Allende no es solo un escenario; representa la dualidad de la sociedad mexicana de los años 60, donde la prosperidad aparente esconde horrores. Para los fans de la serie, visitar este lugar permite revivir las emociones de Las Muertas, imaginando las caminatas de los personajes por sus callecitas.

Además, la elección de San Miguel de Allende en Las Muertas subraya el compromiso de la producción con la autenticidad regional. La gastronomía local, como los chiles en nogada y el tequila artesanal, aunque no se muestra directamente, influye en la ambientación cultural. Este municipio, con su festival de cine anual, ha sido escenario de otras producciones, pero Las Muertas lo posiciona como un sitio clave para entender la historia de Las Poquianchis, las hermanas que operaban en entornos similares.

Mineral de Pozos: El pueblo mágico desértico en Las Muertas

Otro highlight en las locaciones de Las Muertas es Mineral de Pozos, un pueblo fantasma revitalizado en el municipio de San Luis de la Paz, Guanajuato. Este sitio, también reconocido como Pueblo Mágico, fue ideal para escenas rurales y aisladas que reflejan el aislamiento de las víctimas en la serie. Sus ruinas mineras abandonadas, con edificios de adobe y calles polvorientas, crean una atmósfera de desolación perfecta para la narrativa de explotación y crimen. En Las Muertas, Mineral de Pozos aloja secuencias de secuestros y confinamientos, donde el silencio del desierto amplifica la tensión dramática.

La historia de Mineral de Pozos se remonta al siglo XIX, cuando era un próspero centro minero, y su decadencia actual lo hace un set natural para producciones como Las Muertas. Durante las filmaciones, el equipo aprovechó las antiguas haciendas y cementerios locales para rodar interiores y exteriores que evocan los burdeles de Las Poquianchis. La cultura local, con sus tradiciones mineras y festivales como el de la Catrina, añade capas de folclore que enriquecen la serie. Los extras de la zona, convocados por Mezcala Films, aportaron autenticidad con sus acentos y vestimentas tradicionales.

En el contexto de Las Muertas, Mineral de Pozos simboliza el olvido y la impunidad, temas centrales en la historia real de las hermanas González Valenzuela. Delfina y María de Jesús, originarias de Jalisco pero operando en regiones similares, usaban métodos brutales para controlar a sus víctimas, y este pueblo captura esa crudeza. La serie no solo entretiene, sino que educa sobre estos eventos, usando el paisaje de Guanajuato para inmersión total.

El impacto de Las Muertas en el turismo de Guanajuato

La visibilidad que Las Muertas da a estos lugares de Guanajuato ha impulsado el interés turístico. San Miguel de Allende ya atrae millones de visitantes al año por su arte y arquitectura, pero ahora, con la serie, tours temáticos sobre las filmaciones están en auge. De igual modo, Mineral de Pozos ve un aumento en exploradores que buscan las exactas spots de Las Muertas. Esta producción no solo revive una historia trágica, sino que pone en el mapa la diversidad de Guanajuato, desde sus pueblos mágicos hasta su herencia cultural.

La trama de Las Muertas, que abarca desde 1940 hasta 1964, detalla cómo las hermanas proxenetas reclutaban niñas de 12 a 15 años de rancherías, sometiéndolas a torturas inimaginables como abortos forzados y enterramientos vivos. Con más de 91 víctimas confirmadas, el caso de Las Poquianchis sacudió a México en los 60, y la serie lo retrata con crudeza, usando los escenarios de Guanajuato para contextualizar la ruralidad opresiva. El director Luis Estrada, conocido por sus sátiras sociales, equilibra el drama con toques de ironía, haciendo de Las Muertas una obra imprescindible.

En términos de producción, Las Muertas contó con un elenco estelar que incluye a Nora Velázquez y Silverio Palacios, complementando a los protagónicos. Las filmaciones en Guanajuato duraron varias semanas, integrando elementos locales como la música de mariachi y la vestimenta de la época para mayor realismo. Esta aproximación no solo optimiza la narrativa, sino que fomenta el orgullo regional.

Como se menciona en reportajes de medios locales como el Periódico Correo, la selección de estos sitios en Guanajuato para Las Muertas fue estratégica para capturar la esencia histórica. Fuentes especializadas en cine mexicano, como artículos de Mezcala Films, destacan cómo las convocatorias comunitarias enriquecieron la producción. Incluso, en conversaciones con historiadores de la región, se resalta el paralelismo entre el pasado minero de Mineral de Pozos y los temas de explotación en la serie, todo basado en hechos documentados de la novela original de Ibargüengoitia.