Alerta máxima en presas de Guanajuato por lluvias intensas

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Presas de Guanajuato han rebasado su capacidad máxima debido a las intensas lluvias que azotan la región, generando una alerta máxima entre las autoridades. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) reporta que el promedio de llenado en las principales embalses del estado alcanza el 98.8 por ciento, con varios de ellos superando el cien por ciento y obligados a realizar desfogues controlados para evitar desbordes catastróficos. Esta situación, que se agudiza con la promesa de más precipitaciones en los próximos días, pone en jaque la estabilidad hidrológica de la entidad, donde los ríos y bordos también están al límite de su capacidad.

En la cuenca Lerma-Santiago-Chapala, una de las más afectadas, las presas de Guanajuato acumulan un volumen impresionante de agua, con un total de mil 774.4 millones de metros cúbicos almacenados, superando ampliamente los mil 539.8 millones registrados en el mismo periodo de 2024. Este incremento drástico refleja el impacto acumulado de las lluvias torrenciales que han caído sin cesar durante semanas, saturando no solo los grandes embalses sino también los miles de bordos distribuidos en los 46 municipios. La presión sobre estos sistemas de almacenamiento es evidente, y expertos advierten que cualquier tormenta adicional podría desencadenar inundaciones en zonas bajas y agrícolas.

Niveles críticos en las principales presas de Guanajuato

Entre las presas más preocupantes se encuentra la Tepuxtepec, que ha sobrepasado el 110 por ciento de su capacidad, almacenando 134 millones de metros cúbicos y liberando 149.9 metros cúbicos por segundo. Esta presa, clave para el control de aguas en la región central, está en el ojo del huracán de esta crisis, ya que su desfogue contribuye directamente al flujo hacia el río Lerma y, eventualmente, al lago de Chapala. De manera similar, la presa Solís en Acámbaro opera al 105.4 por ciento, recibiendo entradas de 228 metros cúbicos por segundo mientras libera 94.8, un equilibrio precario que mantiene a los residentes locales en vilo.

Desfogues masivos y riesgos inminentes

La presa Allende, ubicada en San Miguel de Allende, también ha rebasado su límite al 104 por ciento, con entradas de 17 metros cúbicos por segundo y salidas de 25, lo que acelera el caudal hacia downstream. En contraste, la presa de Yuriria se mantiene al 75 por ciento, pero recibe 31 metros cúbicos por segundo y libera 48.3 para prevenir un colapso, demostrando la estrategia proactiva de las autoridades. Otras como El Palote al 109 por ciento, La Esperanza, La Soledad y Mata al cien por ciento exacto, y El Realito al 99.5 por ciento, completan un panorama de saturación total en las presas de Guanajuato. Estos niveles críticos no solo representan un riesgo inmediato de inundaciones, sino que también afectan la agricultura y el suministro de agua en comunidades dependientes de estos recursos.

La presa La Purísima, en la capital del estado, se sitúa en un 60.2 por ciento, con entradas moderadas de 5.3 metros cúbicos por segundo y sin necesidad de desfogue aún, pero su vigilancia es constante dada la proximidad a áreas urbanas. En total, más de 315 millones de metros cúbicos por segundo se están dirigiendo hacia el lago de Chapala, lo que podría sobrecargar ese cuerpo de agua compartido con otros estados. Esta dinámica de presas de Guanajuato rebasadas obliga a un monitoreo 24 horas, con equipos de la Secretaría del Agua y Medio Ambiente de Guanajuato (SAMA) desplegados en puntos estratégicos.

Lluvias persistentes y pronóstico alarmante

Las lluvias que han llevado a las presas de Guanajuato a este punto de no retorno no muestran signos de detenerse. El Servicio Meteorológico Nacional y expertos locales anticipan más precipitaciones en las próximas horas, exacerbadas por la formación de una depresión tropical en el Pacífico que podría intensificarse en tormenta o incluso huracán. Según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, este sistema se mueve hacia las costas de Chiapas, Oaxaca y Guerrero, con potencial para extender sus efectos a Michoacán, Jalisco, Colima y hasta Baja California Sur a inicios de la próxima semana. En Guanajuato, estas condiciones podrían traducirse en tormentas severas que eleven aún más los niveles en las presas de Guanajuato.

Impacto en bordos y comunidades locales

No solo las grandes presas de Guanajuato están en alerta; los bordos y pequeñas represas en municipios como León, con más de mil 300 en zonas norte, Sierra de Lobos y Hacienda Arriba, también han alcanzado su capacidad máxima. La Dirección de Desarrollo Rural informa que estos sistemas auxiliares, vitales para el riego agrícola, están listos para desbordarse, lo que amenaza cultivos y vías de comunicación. El lago de Yuriria, por ejemplo, ha pasado del 33.3 por ciento de llenado hace un año al 73.3 por ciento actual, un salto que ilustra la transformación radical del panorama hídrico en el estado.

La situación en las presas de Guanajuato resalta la vulnerabilidad de la infraestructura ante eventos climáticos extremos, donde el cambio en patrones de lluvia ha pasado de sequías crónicas a inundaciones repentinas. Autoridades estatales y federales coordinan esfuerzos para mitigar daños, pero la capacidad limitada de algunos embalses obliga a priorizar evacuaciones preventivas en áreas de riesgo. Esta crisis también pone en evidencia la necesidad de inversiones en modernización de presas de Guanajuato, para enfrentar futuros escenarios similares con mayor resiliencia.

En regiones como la cuenca del río Lerma, los desfogues controlados se han convertido en una operación diaria, con flujos que superan los límites históricos y generan preocupación por la erosión en riberas y la contaminación aguas abajo. Comunidades ribereñas reportan anegamientos menores, pero el potencial para un desastre mayor persiste si las lluvias se intensifican. Expertos en hidrología subrayan que las presas de Guanajuato, aunque diseñadas para variaciones estacionales, no estaban preparadas para esta acumulación acelerada, lo que demanda una revisión urgente de protocolos de emergencia.

La alerta máxima en presas de Guanajuato se extiende a todo el sistema hidráulico, donde incluso presas como La Purísima, con niveles más bajos, podrían verse afectadas por afluentes secundarios. La SAMA ha emitido recomendaciones para la población, enfatizando la evitación de zonas inundables y el monitoreo de alertas oficiales. Mientras tanto, el pronóstico de la depresión tropical añade un layer de incertidumbre, con modelos que predicen hasta 200 milímetros de lluvia en algunas áreas durante los próximos días.

Como se ha observado en reportes de la Conagua, esta saturación en las presas de Guanajuato marca un contraste con el año anterior, cuando sequías dominaban el panorama. Ahora, el exceso de agua plantea desafíos opuestos, desde la preservación de cosechas hasta la seguridad vial en carreteras afectadas. En conversaciones con meteorólogos de la Universidad de Guanajuato, se destaca que fenómenos como este podrían volverse más frecuentes, urgiendo adaptaciones locales.

Informes de la Secretaría del Agua y Medio Ambiente de Guanajuato confirman que los desfogues se manejan con precisión para minimizar impactos, aunque la vigilancia continúa ininterrumpida. De igual modo, datos del Centro Nacional de Huracanes proporcionan el contexto climático que explica la persistencia de estas lluvias, recordando eventos pasados donde presas similares enfrentaron sobrecargas. En última instancia, esta situación en las presas de Guanajuato subraya la interconexión entre clima y recursos hídricos, con lecciones que trascienden las fronteras estatales.