Pozos clandestinos en Querétaro: Seis clausuras por CONAGUA

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Pozos clandestinos en Querétaro han sido el foco de una reciente operación encabezada por la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), que intensificó sus esfuerzos para combatir la extracción ilegal de agua en la entidad. En un operativo conjunto con la Guardia Nacional, se clausuraron seis pozos clandestinos en diversos municipios, una acción que busca proteger el recurso hídrico y garantizar su uso sostenible. Esta problemática, que afecta tanto a zonas agrícolas como industriales, pone en riesgo la disponibilidad de agua para miles de habitantes, en un contexto donde el estrés hídrico es una preocupación creciente en México.

La operación se llevó a cabo en municipios como El Marqués, Colón, Pedro Escobedo, Corregidora, Querétaro y San Juan del Río, donde se detectaron pozos clandestinos operando sin los permisos correspondientes. Según el delegado estatal de CONAGUA, Gregorio Cruz Martínez, estas acciones responden a la necesidad de frenar el robo de agua, un recurso que pertenece a todos los queretanos. Los pozos clandestinos, al no contar con autorización, generan un impacto significativo en los acuíferos, que ya enfrentan sobreexplotación debido al crecimiento poblacional y la demanda industrial en la región. Este problema no es nuevo, ya que en 2022 se clausuraron 57 pozos clandestinos en el estado, lo que refleja la magnitud del desafío.

El procedimiento para identificar y clausurar estos pozos clandestinos incluye inspecciones detalladas en las que se verifica la existencia de títulos de concesión para la extracción de agua. En los casos detectados, los responsables, que incluyen tanto personas físicas como morales, operaban sin cumplir con la normativa vigente. La participación de la Guardia Nacional en estos operativos ha sido clave para garantizar la seguridad durante las inspecciones, evitando confrontaciones con los infractores. Además, se han iniciado procesos administrativos contra los responsables, lo que podría derivar en sanciones más severas si no regularizan su situación.

El impacto de los pozos clandestinos trasciende el ámbito local, ya que la sobreexplotación de los acuíferos afecta la sostenibilidad del suministro de agua en Querétaro. Estudios previos, como el informe “Veneno en mi agua” de 2021, han señalado la presencia de contaminantes como arsénico y fluoruro en algunos pozos del valle de Querétaro, lo que agrava la situación. La extracción ilegal no solo reduce la cantidad de agua disponible, sino que también pone en riesgo su calidad, afectando a comunidades que dependen de estos recursos para actividades domésticas y productivas.

La clausura de pozos clandestinos en Querétaro forma parte de una estrategia federal más amplia para proteger los recursos hídricos. La colaboración entre CONAGUA y la Guardia Nacional ha permitido focalizar las inspecciones en zonas críticas, donde la extracción ilegal es más recurrente. En este sentido, municipios como El Marqués y San Juan del Río destacan por su actividad agrícola e industrial, lo que los convierte en puntos estratégicos para estas operaciones. La intensificación de los operativos refleja el compromiso de las autoridades por garantizar un uso responsable del agua, aunque los retos persisten debido a la alta demanda y la falta de infraestructura suficiente para abastecer a la población.

Otro aspecto relevante es el contexto de estrés hídrico en Querétaro, que ocupa el sexto lugar a nivel nacional en pérdidas de agua por fugas, con un estimado del 40% según datos recientes. La sobreexplotación de los acuíferos, combinada con la operación de pozos clandestinos, agrava esta situación, haciendo que la clausura de estas infraestructuras sea una medida urgente. Sin embargo, expertos señalan que, además de las clausuras, es necesario implementar estrategias de recarga de acuíferos y modernización de la infraestructura hídrica para garantizar un suministro sostenible a largo plazo.

La población de Querétaro, especialmente en zonas rurales, ha expresado su preocupación por la escasez de agua, un problema que se ha agudizado en los últimos años. Comunidades como Bravo y La Poza han reportado dificultades para acceder al recurso, lo que ha llevado a las autoridades a planificar la perforación de nuevos pozos legales y la modernización de las redes de distribución. Sin embargo, la presencia de pozos clandestinos complica estos esfuerzos, ya que desvían recursos que podrían destinarse a proyectos de infraestructura hídrica legal.

En este escenario, la clausura de pozos clandestinos en Querétaro no solo busca sancionar a los infractores, sino también enviar un mensaje claro sobre la importancia de proteger los recursos naturales. La colaboración interinstitucional ha permitido avances significativos, pero la magnitud del problema requiere un enfoque integral que combine supervisión, sanciones y educación ambiental. Las autoridades han señalado que estas acciones continuarán en los próximos meses, con el objetivo de detectar más pozos clandestinos y garantizar que el agua se utilice de manera responsable.

Recientemente, se han dado a conocer reportes que indican que la problemática de los pozos clandestinos no es exclusiva de Querétaro, sino que afecta a otras entidades como Guanajuato y Nuevo León, donde también se han clausurado pozos ilegales. Estas experiencias refuerzan la necesidad de un enfoque coordinado a nivel nacional para abordar el robo de agua y sus consecuencias. En el caso de Querétaro, las autoridades locales han destacado la importancia de la participación ciudadana para denunciar irregularidades, lo que ha facilitado la identificación de algunos de estos pozos.

Por otro lado, algunos especialistas han compartido en distintos foros que la solución a largo plazo no solo pasa por clausurar pozos clandestinos, sino también por implementar tecnologías innovadoras, como las presas bajo tierra, que permitan recargar los acuíferos de manera eficiente. Estas propuestas, aunque aún no se aplican ampliamente en Querétaro, podrían complementar las acciones de CONAGUA y contribuir a mitigar el estrés hídrico en la región.

Finalmente, la información recopilada de diversos reportes periodísticos subraya que la clausura de pozos clandestinos en Querétaro es solo una parte de un esfuerzo mayor por proteger los recursos hídricos. Las acciones de CONAGUA, respaldadas por la Guardia Nacional, han sido bien recibidas por algunos sectores de la población, aunque otros piden mayor transparencia en los procesos administrativos contra los infractores. La lucha contra los pozos clandestinos continuará siendo un tema prioritario en Querétaro, mientras las autoridades buscan equilibrar el acceso al agua con la sostenibilidad ambiental.