La crisis de Evergrande, el gigante inmobiliario chino, ha alcanzado un nuevo capítulo con su exclusión definitiva de la Bolsa de Hong Kong el 25 de agosto de 2025, marcando el fin de una era para una empresa que alguna vez fue símbolo del auge inmobiliario en China. Esta decisión, tomada tras 18 meses de suspensión en la cotización de sus acciones, refleja la magnitud de los problemas financieros que han sacudido al sector inmobiliario chino y han generado preocupación a nivel global. La exclusión de Evergrande de la Bolsa de Hong Kong no solo pone fin a su presencia en los mercados financieros, sino que también sirve como advertencia sobre los riesgos de la expansión desenfrenada basada en deuda.
Evergrande, fundada en 1996 por Hui Ka Yan, creció exponencialmente durante el boom inmobiliario chino, impulsada por préstamos multimillonarios que financiaron proyectos residenciales, comerciales e incluso incursiones en sectores como vehículos eléctricos, parques temáticos y fútbol. En su apogeo, la empresa operaba en más de 280 ciudades chinas y su salida a Bolsa en Hong Kong en 2009 fue la mayor de una promotora privada china. Sin embargo, la acumulación de una deuda superior a los 300,000 millones de dólares llevó a Evergrande a una crisis de liquidez que comenzó a manifestarse en 2021, cuando incumplió pagos de bonos offshore, desencadenando una ola de incertidumbre en los mercados financieros. Esta situación llevó a la suspensión de sus acciones en varias ocasiones, culminando en la orden de liquidación emitida por un tribunal de Hong Kong en enero de 2024.
La exclusión de Evergrande de la Bolsa de Hong Kong se produce tras un largo proceso de dificultades financieras. Desde el 29 de enero de 2024, la cotización de las acciones de la empresa permanecía suspendida, y al no cumplir con los requisitos para reanudar la negociación, el Comité de Cotización decidió cancelar su estatus conforme a las normas del mercado. La empresa, que en 2017 alcanzó una capitalización bursátil de 51,000 millones de dólares, vio su valor desplomarse a solo 282 millones de dólares en el momento de la suspensión, un claro reflejo de su colapso financiero. La decisión de no apelar la exclusión, comunicada por Evergrande el 12 de agosto, marcó el punto final de su presencia en el parqué hongkonés, dejando a los accionistas con certificados válidos pero sin posibilidad de negociarlos en la Bolsa.
La crisis de Evergrande está profundamente vinculada a las políticas regulatorias chinas, en particular las “tres líneas rojas” implementadas por Pekín en 2020. Estas medidas buscaban limitar el endeudamiento excesivo de las promotoras inmobiliarias, restringiendo el acceso a financiación para empresas con altos niveles de apalancamiento o insuficiente liquidez. Evergrande, que dependía en gran medida de ventas sobre plano y préstamos para financiar sus operaciones, se vio severamente afectada por estas regulaciones. En 2021, la empresa tenía aproximadamente 1.4 millones de viviendas vendidas antes de su construcción, representando más de 200,000 millones de dólares en compromisos. La imposibilidad de cumplir con estas obligaciones, junto con la caída en la demanda de viviendas, agravó la situación financiera de Evergrande, llevándola al borde del colapso.
El impacto de la exclusión de Evergrande trasciende los mercados financieros y pone de relieve los desafíos estructurales del sector inmobiliario chino, que representa cerca del 30% del PIB del país, incluyendo factores indirectos. La crisis de Evergrande ha generado temores de un efecto dominó en la economía china, con otras promotoras enfrentando problemas similares de liquidez y riesgo de exclusión de la Bolsa. Además, la situación ha afectado la confianza de los compradores, quienes ven la vivienda como una inversión clave, en un contexto de precios elevados y restricciones económicas tras la política de “cero covid”. A pesar de los esfuerzos de las autoridades chinas por estabilizar el sector con medidas de apoyo, como garantías para la entrega de viviendas o la relajación de restricciones a la compra, las ventas comerciales han continuado cayendo, con descensos del 24.3% en 2022, 8.5% en 2023 y 12.9% en 2024.
El caso de Evergrande también ha estado marcado por escándalos. En 2023, su fundador, Hui Ka Yan, fue detenido por las autoridades chinas bajo sospechas de actividades ilegales, y se le prohibió de por vida participar en los mercados financieros tras acusaciones de inflar ingresos en más de 78,000 millones de dólares. Este escándalo, considerado 20 veces mayor al de Enron, también resultó en sanciones para la auditora PwC. Los liquidadores de Evergrande, nombrados en 2024, continúan enfrentando batallas legales para recuperar activos, incluyendo 6,000 millones de dólares en dividendos pagados a Hui y otros ejecutivos. Sin embargo, la recuperación para los acreedores es incierta, con estimaciones que sugieren una tasa de recuperación de solo el 3.4%.
La exclusión de Evergrande de la Bolsa de Hong Kong no es un evento aislado, sino parte de una crisis más amplia en el sector inmobiliario chino. Analistas han señalado que otras promotoras, como Modern Land y Dexin China, enfrentan riesgos similares de exclusión debido a suspensiones prolongadas de sus acciones. La situación ha llevado a expertos a declarar que la “era dorada” del sector inmobiliario chino ha terminado, marcando un cambio en el modelo de negocio de las constructoras. La información sobre la exclusión de Evergrande ha sido ampliamente discutida en círculos financieros, con reportes detallando el impacto de la decisión en los mercados asiáticos. Algunos observadores del mercado han destacado que la caída de Evergrande simboliza los peligros de un crecimiento impulsado por deuda insostenible.
Voces del sector financiero han señalado que la exclusión de Evergrande de la Bolsa de Hong Kong refleja un cambio estructural en la economía china, con un enfoque hacia un crecimiento más sostenible. Expertos en inversiones han comentado que el caso de Evergrande sirve como lección para otras empresas que dependen de altos niveles de endeudamiento. Asimismo, se ha mencionado en foros económicos que la crisis de Evergrande podría tener implicaciones a largo plazo para la confianza de los inversores en el mercado inmobiliario chino, especialmente en un contexto de recuperación económica lenta.
En resumen, la exclusión de Evergrande de la Bolsa de Hong Kong marca el fin de una trayectoria tumultuosa para una empresa que alguna vez fue un pilar del sector inmobiliario chino. Su colapso, impulsado por una deuda insostenible y regulaciones más estrictas, no solo ha afectado a los accionistas, sino que también ha puesto en evidencia las vulnerabilidades de un modelo económico basado en el apalancamiento excesivo. A medida que el sector inmobiliario chino enfrenta nuevos desafíos, el caso de Evergrande seguirá siendo un punto de referencia para entender los riesgos de una expansión desenfrenada.

